dom. May 19th, 2019

Trail Cabo de Gata 2012 con Vibram Five Fingers Bikila

El domingo pasado corrí por segunda vez el Trail Cabo de Gata. La primera fue hace dos años. Es un trail de 30 km a través del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar que me gusta bastante,  entre otras cosas porque me pilla al lado casa. Además, en la fecha en que se corre, primer fin de semana de marzo, suele hacer un tiempo extraordinario. Ni frío ni demasiado calor. No es una carrera muy exigente ya que el desnivel a salvar es mínimo y está todo al principio, pero si no te regulas bien se te puede atragantar el final. A más de uno le pueden jugar una mala pasada los km por rambla con arena de playa y el calor, que aunque no es mucho, si puede dar sensación bochornosa porque venimos del frío del invierno.

El nivel de los corredores tampoco es que sea muy alto, ya que los verdaderos especialistas en carreras por montaña no suelen venir a este trail, pero cada año se agotan los 400 dorsales que hay para corredores y otros tantos para categoría senderistas. La salida se hace desde el antiguo pueblo minero de Rodalquilar y la meta está situada en el conocido pueblo turístico de San José, en pleno corazón del Cabo de Gata, en Almería. En la zona de meta hubo una gran paella para corredores, senderistas, acompañantes y público en general. Enhorabuena a la organización por esta iniciativa tan estupenda. Fue todo un acierto.

Grupo de amigos cada vez más numeroso

Antes de contar mi propia carrera quiero dar la enhorabuena a todos los corredores, pero especialmente a todos los que de una manera u otra nos sentimos vinculados a este blog y al grupo en Facebook, Cualquiera Puede Hacerlo. Jamás hubiera podido imaginarme hace dos años cuando participé en esta misma carrera  y a la que acudí yo sólo, sin conocer a nadie y sin poder hablar con nadie ni antes ni después de la carrera que íbamos a juntarnos un grupo tan numeroso de amigos para correr esta vez. Y otros que no pudieron venir pero que estaban pendientes de nosotros vía redes sociales. Algunos nos conocemos desde hace años y no nos veíamos desde entonces y otros nos hemos ido conociendo por el grupo. Algunos incluso se pusieron caras por primera vez este día. No dejo de asombrarme por todo lo que está pasando y la manera que tenéis de motivaros unos a otros para afrontar nuevos retos. Sois increíbles.

Yo llegaba bastante motivado a esta carrera y con muchas ganas. Me encontraba bastante bien físicamente y había podido entrenar con normalidad. A mi manera, sin planificación ni tiempos, pero había podido acumular suficientes km y llegaba con ganas. Había estado arrastrando mocos y resfriado durante las semanas previas, pero igual que casi todo el mundo.

Con ganas de empezar a correr

Mi intención era correr con las zapatillas minimalistas New Balance MT 20 (las heredadas de Álvaro), pero el anuncio de la organización de la MIM de Castellón de hacer este año el «Trofeo Pelegrins»,  me hizo cambiar de opinión dos  semanas  antes.  Estas zapatillas tienen muy poca amortiguación y la suela es bastante fina comparada con cualquier zapatilla convencional de trail, pero sigue siendo más una zapatilla de transición que una zapatilla minimalista pura. Por eso decidí probar y correr con las Vibram Five Fingers Bikila, un modelo considerado de asfalto o mixto y con el que no corría desde el verano pasado. Quería ver cómo se comportaban en este terreno pensando en usarlas para la MIM en el mes de mayo.

No estaba seguro, pero las probé la semana de antes con dos salidas, una de 10 km y otra de 20 por caminos de piedras, tierra y arena de playa. Mis sensaciones fueron buenas. El terreno era muy variado y con bastantes piedras, pero discurría totalmente llano paralelo a la playa. Pude correr cómodamente a ritmo de crucero, unos 5 min/km. Me convencí y así me presenté en la salida de este trail.

El recorrido lo recordaba vagamente de la vez anterior. Lo que más recordaba eran los km por arena de playa, así que cojonudo para las FiveFingers. Sabía que al principio había que subir un poco, pero el recorrido varió el año pasado y yo lo desconocía. Mi idea era ir a tope desde el principio, a ver donde llegaba. No pensé en ningún momento que estaba probando unas zapatillas muy diferentes en ese terreno y que debía quizá habérmelo tomado con más tranquilidad.

Salí rápido para coger buen sitio y hacer bien la subida. Me situé el cuarto o quinto. Desde los primeros metros ví que había más piedras de las que a mi me gustaría, pero pensé que sería al principio nada más. Antes de empezar la única subida el camino picaba hacia abajo y aunque iba esquivando las piedras y fijándome mucho donde pisar, ya pisé alguna haciéndome daño y tuve que frenarme, por lo que empezaron a adelantarme muchos corredores. Iba deseando que empezara la subida. En la subida fui fenomenal. Me notaba cómodo y ligero. Hice toda la subida corriendo y a buen ritmo, adelantando a los que me habían adelantado antes y a alguno más. Noté a alguien pegado a mi y le dije que si quería pasar que me avisara, porque el camino era muy estrecho. Me dijo que iba bien ahí y de repente me dice, «¿eres Santi?» Me vuelvo y era Javi, el chaval de SportLab que conocí en la carrera por montaña de Laujar . Un chaval bastante majo. Subimos los dos uno detrás del otro sin parar de hablar, hasta el punto  que hubo algún corredor que al adelantarlo nos dijo que cómo podíamos ir corriendo, subiendo y ¡hablando!.

Comienza la subida. El de blanco y rojo es el veterano que cito.

Fué lo mejor de la carrera para mí, pero se acabó enseguida. Una vez llegamos a la cima empezó otra carrera. En las zonas de  bajada intentaba seguir el ritmo pero me era imposible. Yo tenía que ponerme a bajar muy despacito y con pasos muy cortos, y los demás bajaban en tromba. En las pocas zonas que picaba hacia arriba podía coger mi ritmo y alcanzar a la gente, pero enseguida se me iban otra vez. Hubo algunos que adelanté y me adelantaron tres o cuatro veces. Uno de ellos, un veterano de pelo blanco y camiseta del Atlético Zapillo me dijo al adelantarme por segunda vez: !no frenes bajando, que te cansas más! Yo le dije que no frenaba, que tenía que correr así, que iba casi al mismo ritmo para abajo que para arriba, a lo que contestó: «pues luego nos vemos». Y efectivamente, lo pillé dos veces más y me volvió a adelantar hasta que ya lo perdí. La última vez que me adelantó me gritó otra vez: «!pero si vas descalzo¡». Luego en meta estuve hablando con el.

Después de esto hubo unos cuantos km de bajada suave por carril  en los que también disfruté mucho. Fuí un buen rato con dos miembros del Club Triatlón Pejigueras, de Velez Blanco, Antonio y Juan Abel. A Antonio no lo conocía, pero a Juan Abel sí. Este último se pilló unas FiveFingers estas navidades y está haciendo algunos km con ellas. Al igual que Antonio Berrio, otro Pejigueras que conozco más, son súper apañaos.  Fué más o menos hasta el km 13 0 14. A partir de ahí mis pies dijeron basta. Desde el km 13 o así hasta el 16  era subida pero por caminos muy pedregosos y no conseguía coger ritmo. Tenía que ir continuamente cruzándome para buscar zonas sin piedras y  adelantar senderistas. Las piedras que antes pisaba y notaba pero no me molestaban ahora se me clavaban haciéndome daño.  Poco a poco los Pejigueras se me fueron escapando.

Luego llegó la zona de arena y fue un alivio. No me imaginaba corriendo por ahí con mis antiguas Salomon XT. Cada día me parece mayor el mérito de todos los que corren largas distancias (entrenando y en carrera) con zapatillas amortiguadas. Yo iba fenomenal, sintiendo con el pie  la arena y avanzando sin problemas. Al contrario que la mayoría, yo no quería que se acabara la arena nunca.

Benditos arenales. Un gustazo correr por ahí.

Luego llegó el último avituallamiento, el de Los Escullos,ese en el que estaban la mujer de Antonio, la de Roberto y un montón de niños animando. A partir de ahí el camino era perfecto para correr con las Vibram e incluso descalzo, pero de vez en cuando pisaba alguna piedrecilla de nada y a mi me parecía un mundo. Ya tenía los pies muy doloridos, sobre todo los talones.

Por fin el último km, ese que eran casi dos, y la recta final de asfalto. En cuanto lo pisé me agaché a quitarme las zapatillas, fue algo automático. Los refuerzos que llevan estas zapatillas en la suela me molestan en el asfalto, por eso no suelo correr con ellas. Pues con las plantas de los pies doloridas ni te cuento. Los 300 metros de asfalto fueron súper agradables.

Al final 2h21minutos. Muy sorprendido de mi tiempo final pues pensaba que iba a hacer mucho más por lo lento que fui la segunda mitad. Estoy seguro de que con más experiencia en este terreno o con otras zapatillas con algo más de protección hubiera hecho mejor tiempo y hubiera ganado bastantes puestos, pero no me arrepiento en absoluto de haber corrido con estas zapatillas. Hubo momentos en los que disfruté muchísimo corriendo con ellas. En la subida inicial iba fenomenal, apoyando y empujándome en las piedras. Me sentí por momentos como un mono. La zona de falso llano pude correr de manera fluida y cómoda, y yendo poco a poco a más. Iba dejando atrás a un grupo grande que me había cogido antes (parecían de un club o militares, porque iban vestidos todos iguales y corrían en formación, como un pelotón ciclista) y me notaba con mucha fuerza. Luego los pies no me aguantaron más, y fui con mucho dolor, pero gestionar eso también es un aprendizaje. Lo que más me dolía (aún me duelen aunque  he salido a correr a las 48horas de la carrera), son los talones. Me clavé muchas piedras en los talones.

Iba tan concentrado en los pies y en donde pisaba que se me olvidó comer en toda la carrera. Llevaba una barrita y un puñado de pasas y no probé nada. Sólo bebí un trago de agua en cada avituallamiento sin pararme, salvo en el último que si paré para beber un trago más largo. Cuando me acordé de la comida ya no quise comer para ver cómo rendía así. No noté hambre ni tuve calambres ni molestias musculares ni nada, aunque si noté al final que tenía menos fuerzas. Creo que muscularmente estoy totalmente adaptado a la manera de correr minimalista. Esta carrera me ha servido también para comprobar que el metabolismo de las grasas lo tengo bien entrenado. Y en cuanto a la Marató i Mitja, que por eso probé las Five Fingers aquí, no descarto del todo  correr con ellas, pero probablemente corra con otras. Allí quiero ir también lo más rápido posible y la carrera durará unas seis horas, por lo que tengo que acertar plenamente con el calzado. Además allí el terreno es muy variado, incluso hay 11 km de asfalto, y es muy probable que también haya lluvia y barro. Así que ya veré.

Como conclusión final o aprendizaje, me quedo con lo siguiente: «no se pueden probar cosas en una carrera, al menos si no te tomas la carrera como un entrenamiento. Y yo, hoy por hoy, no sé tomarme una carrera como un entrenamiento»

 

3 thoughts on “Trail Cabo de Gata 2012 con Vibram Five Fingers Bikila

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