mar. Oct 23rd, 2018

Volver a ser un niño – Media maratón #barefoot

Con ese brillo que te vuelve un niño,

llegaste como cualquier cosa

Desde que mi, ahora buen, amigo Luis Rodríguez se enteró de que iba a hacer la media maratón de El Arahal descalzo, su excitación no paró de crecer. Luis, un corredor con clase, fuerza, años de experiencia y tiempos en fondo y medio fondo que para la mayoría de nosotros son un sueño inalcanzable, ha recuperado la ilusión por la carrera y la competición después de 4 años practicando “el footing”, como él mismo dice. Con su “mal estado de forma” y su “falta de confianza” actuales me haría yo tirabuzones, como dice la copla. ¡¡Quién los pillara!!.

Carmen Torres, campeona
Carmen Torres, de San Fernando, campeona de su categoría, se quiso hacer una foto conmigo al verme descalzo en la salida 🙂

Capaz de transmitirme toda su ilusión por verme terminar una carrera descalzo y hacerla juntos, me sentí bastante poderoso desde el comienzo de la carrera y muy confiado por el indispensable apoyo que él mismo me prometía. Poco antes de la salida pegamos la hebra con Paco Guardiola, un triatleta murciano con el que coincidimos al recoger el dorsal y que venía desde Jumilla, otra tierra de vinos, como la mía. Luis se encargó, emocionado, de contarle mi (que ya era “nuestro”) propósito, con tanta fruición que acabó también embarcando a Paco en la aventura, así que ya éramos tres  para terminar mi primera media maratón descalzo.

Comenzamos con un recorrido por el casco urbano de El Arahal, sobre unos adoquines de granito liso y anchos, comodísimos y agradables al tacto (¿tenemos tacto en los pies?) y que ni siquiera estaban fríos. Mucho público animando y donde ya comienzo a oír la frase: “ira, ira, si va de’carso”.

Después de cuatro o cinco kilómetros comodísimos y sin ningún peligro de pisotones ni pinchazos, Luis marcó un ritmo cómodo y constante que nos duraría todo el camino. Luis siempre en cabeza y Paco en paralelo a él, me pusieron las cosas cómodas. Yo me dejaba llevar, dándoles cuatro o seis pasos de distancia a veces, para volver a alcanzarlos en cada repecho. En ellos Luis, que me conoce bien, me animaba en voz alta con frases más dirigidas a los corredores que pasábamos que a mí mismo: “Vamos Pepe, las subidas son lo tuyo” y apretábamos sólo un puntito para dejar atrás a diez o doce corredores cada vez que ya no volverían a pillarnos.

Cada grupo de corredores que pasábamos tenían palabras de ánimo para el “de’carso”, que yo agradecía y que me ponían seda sobre el asfalto.

Los repechos eran una gozada, ponían sal a una carrera que, de otra forma, hubiese sido de esas de trazado recto y aburrido. En los últimos antes de entrar en Morón, Paco empieza a resentirse y se queda atrás, pero se recupera en las bajadas y nos sigue acompañando. Ahí, en las primeras rotondas de Morón, el asfalto se vuelve incómodo y me hace bajar un poco el ritmo. Me da rabia porque a estas alturas y con el objetivo prácticamente cumplido, vamos como motos y yo quiero apretar, sobrado de fuerzas como voy, pero me resulta difícil y doloroso. Pronto pasaría este trayecto y retomamos nuestro ritmo.

En el kilómetro 19, ya en en pleno casco urbano de Morón, con el piso de nuevo convertido en adoquines de granito rosa nuevecitos, recién colocados y aún con la arena de obra sin terminar de barrer, comenzamos un nuevo ascenso que a mí me sabía gloria. Luis me ve con fuerza y me acompaña en la subida donde apretamos los dos para oír a Paco, un poco retraso decir: “Yo me quedo, me quedo…”. Sin esperar respuesta de Luis, le digo a Paco: “Ni hablar, tú no te quedas, nos quedamos” y los dos casi nos paramos para acompañar a Paco, que se recupera.

Los tres mosqueteros
Luis, Paco y un servidor, en meta.

Desde ahí a meta, una gozada. Yo voy animando a Paco, le digo que sonría, que estarán ahí sus dos críos esperándolo y la gente, animando un montón, casi nos lleva hasta la meta.

Entramos en meta los tres a la vez, Luis más emocionado si podía ser y Paco, cansado, nos agradece la compañía.

Yo terminé mi primera carrera larga descalzo, contento como un niño y con ganas de hacer la siguiente sabiendo que cualquiera puede hacerlo, porque se puede.

6 thoughts on “Volver a ser un niño – Media maratón #barefoot

  1. Enhorabuena Pepe!! Se ve que te ha sabido a poco la cosa…
    Me hace gracia los comentarios de la gente, al leerlos era cómo estar escuchándolos de nuevo. Y no te dirían más cosas porque mucha gente ni se dá cuenta.

    Un fuerte abrazo y ya sabes la próxima juntos aunque tengamos que organizarla nosotros…

    1. A poco, sí Santi. Ahora ya sólo pienso no en más distancia, pero sí en repetir todas las del año pasado pero descalzo. Mi previsión será la subida al Muriano (junio, antes de Peñalara), Media de Almodóvar (octubre) y mi mejor media maratón, la de Córdoba (noviembre). Estoy convencido de que puedo igualar tiempos al menos en cada una. Lo veremos!
      Haremos algo juntos, claro que sí. Pero me tendrás que esperar 😉
      Gracias, amigo.

  2. ADEMAS QUE EL DICHO VIENE QUE NI PINTAO ERES UN CRACK YO SOLO DE IMAGINARLO SE ME PONE EL VELLO DE PUNTA MI ENHORABUENA POR FINALIZAR LA PRUEBA Y SER TAN BUENA GENTE LO PASAMOS GENIAL UN SALUDO.

    1. Mario!!!, Muchas gracias por pasar y comentar y muchas gracias por ayudarnos y hacer el viaje más cómodo. ¡¡Vaya esfuerzo el tuyo, admirable!! Aunque, eso sí, nos acostamos a la misma hora 😉
      Tu frase ya se ha hecho famosa, por cierto 🙂
      Un abrazo. Seguro que volvemos a coincidir en algún viajecillo de estos. Si te ofreces a conducir, prometo no hacerte madrugar tanto la próxima.
      Un abrazo

  3. Mi enhorabuena tambien Pepe. Solo decirte que tiene un merito increible lo que haces, ya es dificil con zapatillas,imagino que sin ellas,pfff!!!! Sólo poner un pero a tu gesta, ¡ Jugabas con ventaja y has hecho trampa !,si , ventaja, ya que el hombre al que llevabas animandote y corriendo a tu lado, aparte de ser un ejemplo a seguir en mi vida es tozudo como ninguno. Estoy seguro de que al mínimo desfallecimiento te hubiera llevado en volandas con sus palabras de ánimo. Sí, lo sé porque ese es mi padre, . Un abrazo a todos y gracias Pepe por devolverle ese “gusanillo” de la competicion amateur.

    1. ¡¡Qué razón tienes Luis!! Mi suerte fue ir con él, no tengo ninguna duda. Y la de Paco!
      Me alegro mucho de haberlo conocido y me gusta verlo tan emocionado como si estuviera empezando después de todas las cosas que ha hecho y conseguido en la vida y en las carreras.
      En realidad, el título del post va dedicado a él, a esa ilusión que le hizo desde que se enteró que íbamos a correrla juntos descalzos (porque él iba también descalzo en cierta medida).
      Sois una familia majísima, Luis y en eso tu padre tendrá mucho que ver.
      Me alegro mucho de haber coincidido con él.
      Ah, y gracias por pasar!

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