dom. Jul 21st, 2019

Triatlón de Sierra Nevada, 2ªParte. Go Up Triathlon!

Bueno, pues vamos con la continuación de lo que fue para mi el triatlón de Sierra Nevada, primer triatlón vertical celebrado en España. Go Up Triathlon!

En la entrada anterior ya dije qué se entiende por triatlón vertical: sumar más de 5000m+ entre bici y carrera. No sé exactamente cuántos metros en total subimos en Sierra Nevada, pero si no son 5000 (entre bici y carrera) se acerca muchisímo, y tendría que mirarlo detenidamente, pero creo que este es el que discurre durante más tiempo a mayor altitud.

Me había quedado al inicio del Purche. Menudo puerto. Cortito pero matón. Empieza muy fuerte, luego suaviza y al final te remata con una última cuesta espectacular. En esa última rampa vi a gente bajada de la bici y andando.
Yo lo subí bastante bien. Me encontré fuerte y como Fernando iba siempre delante, en la distancia, lo pude hacer a mi ritmo. Iba muy motivado porque iba adelantando gente y a mi no me adelantaba casi nadie. Para mi esto es una situación muy extraña, porque siempre es al revés y no paran de adelantarme. Lo hice casi todo con el 25, menos el cuestón final. Una vez que coronas y pasas por el avituallamiento aún queda un postrecito para enlazar con la carretera de sierra Nevada. Una larga recta en subida que parece que no es mucho pero que a mi siempre que he subido por ahí se me atraganta. Y menos mal que la conozco. En este vídeo que hizo mi amigo Napo aparezco coronando el Purche.

Una vez en la carretera de Sierra Nevada había que seguir subiendo hasta el Dornajo. Los del corto seguían hasta Pradollano y los del largo dábamos la vuelta ahí. La bajada la hice mejor que nunca. Entre que iba muy contento y que Fernando me marcaba la trazada y el ritmo, bajé mucho más rápido de lo que pensaba que podía bajar. Mi rapidez bajando no tiene nada que ver con la de la mayoría, pero he progresado bastante.

En nada de tiempo llegamos al primer desvío que hay hacia la carretera antigua de Sierra Nevada, el de Pinos Genil, pero ese no era, había que seguir hasta el desvío de Cenes, más abajo. Incomprensiblemente no había allí nadie de la organización indicando que ese no era, que había que seguir hasta el otro, y fuimos muchos los que nos equivocamos. Fernando tiró por ahí y yo detrás. Luego dudé y me di la vuelta, busqué las señales y volví por donde veníamos para seguir hasta el desvío correcto. Sabemos que mucha gente, por error, recortó por ahí.

Una vez en la carretera antigua, un rato de llaneo hasta el desvío de Güejar Sierra. En este trozo me pasó una cosa totalmente inesperada y que me hizo pensar por un momento que a lo mejor me quedaba allí. Me empezaron a dar calambres en el muslo derecho entero, desde la rodilla hasta la cintura. Bajé el ritmo y bebí agua y sales. Los calambres se calmaron, pero seguían ahí. Se me acercó Fernando al ver que no venía y me dijo que algunas veces después de subir un puerto y luego meter el plato grande se podían producir calambres por el brusco cambio de desarrollo, y que se me pasarían. Ojalá. Lo que estaba claro era que con lo que aún quedaba por subir lo iba a pasar regular. En la parte de correr mejor ni pensaba.

Total, que subiendo a Güejar Sierra y con el Duque esperando, ya me había bebido  todo el magnesio que llevaba para todo el día por si en la parte final me daban calambres…
Subo a Gúejar bien, casi sin notar los calambres, lo que me da mucho ánimo. Llego al avituallamiento que había en la plaza del pueblo y me paro. Me como unos plátanos, bebo agua, bebo recuperation y me como otro plátano. La bajada desde Gúejar hasta el inicio del Duque es espectacular. Se oye el río hasta arriba de agua y se ve la presa donde hemos nadado. Todo está súper verde y exuberante. A pesar de saber que nos dirigimos a rampas de hasta el 17% o más y que las piernas no van del todo bien, voy disfrutando como un enano, recreándome en el paisaje.

De pronto, sin darme cuenta, ya estoy empezando a subir. Meto el 28 y me pongo de pie. Al levantarme me vuelven a aparecer los calambres, por lo que tengo que hacer casi toda la subida sentado. Ahí me doy cuenta de que si no llego a montar el 28 me hubiera tenido que retirar. Me hubiera sido imposible subir el Duque con el 25 y sentado, estoy seguro.

Poco a poco voy cogiendo altura. Las curvas son los momentos más críticos porque me levanto para poder darlas y me salen los calambres de nuevo. Me vuelvo a sentar y  se me pasan. Así todo el rato. Gran parte de la subida es en sombra. Los árboles de un lado y otro de la carretera se juntan formando un techo y me recuerda a una carretera del Tour de Francia que había visto pocos días antes.
Había pensado pararme a beber agua en la fuente que hay una vez que pasas lo más duro, como hice en la SN Límite 2009, pero no lo hice. Si llego a para me quedo allí.

Por fin llego arriba. Lo peor ha pasado o eso creía. Desde el Dornajo hasta Sierra Nevada por la carretera nueva es una subida muy cómoda, al menos así la recordaba yo. A mí se me atraganta un poco, sobre todo los 3 últimos km. Parece que llaneas pero son en subida, y después de lo que llevamos parece que estoy subiendo el Tourmalet.

En ese trozo, pasa un motorista vestido del TriGranada con un niño detrás también vestido con el polo del club. Me saluda y nos anima. Yo voy nublado y casi no puedo ni mirarlo. Es alguien al que conozco del colegio de hace muchos años pero que no recuerdo su nombre. Le pregunto que si hay que subir la urbanización una vez que llegamos a Pradollano rezando para que me diga que nó, que lo han modificado. Pero me dice que sí, que hay que subir por la urbanización y bajar por el otro lado para volver a entrar en Pradollano. Qué se la va a hacer, para eso hemos venido.

Al llegar a la rotonda de Pradollano los jueces me preguntan que si tengo que entrar o subir. Lo normal es que sean ellos los que te lo digan, pero bueno. Comienzo a subir y aunque voy justito veo que voy bien y que los calambres han desaparecido. Cojo ritmillo y consigo adelantar al grupo con el que iba antes de llegar a Pradollano, lo que me anima bastante. Por fin llego arriba. Esto está hecho. En la bajada paso bastante frío, pero sólo es bajar y dura poco. Al llegar a la rotonda otra vez me vuelve a preguntar el juez. Creo que ni le contesto. Me voy para la T2 sin mirarlo. Luego me enteré de que hubo gente que no subió por la urbanización. Supongo que también por error.

Creo que hice la transición más rápida de mi vida, a penas 2 minutos en total. Cojo los geles que llevaba en la bici, me pongo las zapatillas de correr y la gorra, y a correr. El telescopio espera.

Nada más empezar había que subir otra vez la urbanización. Siempre empiezo corriendo demasiado rápido, pero esto aquí no me va a pasar, ya que se empieza subiendo. Empiezo a andar/correr a la vez que voy comiendo y bebiendo. Al poco empiezo a correr, y aunque voy muy despacio, comienzo ya a adelantar gente. Hago casi toda la subida corriendo. Llego hasta la carretera que va al Veleta y sigo corriendo, ya a un mayor ritmo. Al adelantar a la gente pregunto si saben por donde es el desvío, pero cada uno me dice una cosa distinta. Veo una furgoneta de protección civil parada en un cruce por donde tira la gente. Les pregunto que si por ahí vamos también los del largo y me preguntan ellos que cuantas vueltas llevo. No sé si estaban de cachondeo o más despistados que el organizador de la carrera, pero a mí no me hace ni puñetera gracia. Tiro por ahí y al poco llego a otro avituallamiento donde me confirman que es por ahí, sin salirme del camino por el que voy. Ahora todo el rato es por tierra y la pendiente mucho menor, por lo que comienzo a disfrutar de la carrera a pie y de las vistas de Sierra Nevada. No dejo de adelantar gente contínuamente. Algunos van muy muy  justitos.
Me he guardado un sobre de recuperation y lo echo en una botella de agua. A parte llevo una botella sólo con  agua, por lo que voy con una botella en cada mano todo el rato, bebiendo pequeños sorbos de una y de otra. Así hago todo el recorrido, no me molestan nada.

Llegando al telescopio tengo que subir algunas rampas andando, demasiado desnivel. Por mi experiencia en las carreras por montaña he aprendido que aunque te encuentres bien, eso es mejor subirlo andando, así que ni intento correr. Lo malo es que cuando ando y vuelvo a correr, me vuelven los calambres, así que intento andar lo menos posible.

Al llegar al telescopio sólo hay 2 voluntarios sentados, un poco cansados de estar allí y con unos tristes botellines de agua calientes… me paro a beber, hablo algo con ellos y para abajo.

La bajada la hago corriendo con fuerza, a muy buen ritmo. Me encuentro bien y para abajo las piernas me responden bien, ni rastro de calambres. Sigo adelantando gente aunque ya a muchos menos. Cojo a uno que lleva una equipación del Triatomix. Se llama Serafín y es de Húetor Tájar. Me adelantó subiendo el Duque. Charlamos un ratito y le digo que nos vemos en meta, que voy a apretar un poco más.

La bajada por las pistas de esquí es espectacular. Coincide en buena parte con la que hice el verano pasado en el Sierra Nevada Mountain Festival, por lo que me es muy familiar. Al final, para rematarnos, las escaleras que suben de la pista del Río hasta la plaza de Andalucía. Como le he leído por ahí a alguien, eran unas escaleras electrificadas, por que daban calambres…

Entro en meta en 7h45minutos, muy contento con mi rendimiento y algo cabreado con la organización. Todos sabemos la complejidad que tiene una carrera así, pero hubo cosas que no se pueden permitir, y menos a una empresa que ya ha organizado otros triatlones, pero bueno.

Al final me quedo con la parte buena. Seguro que el año que viene lo hacen mejor. Espero que no se pierda este triatlón y que se consolide. Para el futuro del triatlón en Granada es muy importante que una prueba así se consolide. Esto hace que mucha gente lo vea y se anime para otro año, pero sobre todo hace que los más pequeños vean triatlón y quieran ellos hacerlo. En nuestro grupo de «Cualquiera puede hacerlo» ya está pasando. Gente que este año no ha participado ya se ha comprometido para el año que viene, y nuestro miembro más joven, Marcelo Sánchez (sobrino de Álvaro e hijo de uno de lo pioneros del triatlón en Granada y España, Sergio Sánchez Novoa), ya se ha inscrito en un acuatlón, el de Marbella. Y sólo tiene 9 años… Intentaré ir a verte  Marcelo!

Mi enhorabuena a Moi, Jose, Antonio y Nacho. Lo que más trabajo les ha costado de estre triatlón es apuntarse, porque corriendo han estado de puta madre. Los 4 se atrevieron con el corto y ya están envenenados. Y ya se les ha quedado corto.
El año que viene seremos más, en el largo y en el corto.

Y muchas gracias a todos los que estuvistéis ahí, al pie del cañón animándonos desde las 7 de la mañana: Marcelo, Álvaro, Érika, Enrique, Napo y familia de Antonio Luis. Y por supuesto a mi hermana Maria Jesús y a mi cuñada Marisa por quedarse con mis niños todo el fin de semana, eso sí que es un triatlón vertical.

MUCHAS GRACIAS!

3 thoughts on “Triatlón de Sierra Nevada, 2ªParte. Go Up Triathlon!

  1. Coño Santi, estoy agotado nada mas que de leerlo, no me quiero imaginar como acabariais vosotros y encima, cuando uno ya solo quiere terminar, los problemas con la organización.
    En definitiva, que enhorabuena a todos los que lo acabasteis y a los que lo intentaran y no lo acabaran tambien, y mucho animo a Marcelo, que ya nos está dando pal pelo a todos los que nos pensamos tanto lo de apuntarnos a alguna.

    1. Muchas gracias Jesús! Eso está hecho. En cuanto esté por Granada intento unirme a algún entreno del club y hablamos. Podíamos proponer ir a Embrun o a alguno de estos… Un saludo y enhorabuena por el pedazo de tri de Sierra Nevada que te pegaste.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.