vie. Jun 21st, 2019

Triatlón de Málaga 2011

OlasMi quinto triatlón, el tercero en modo «sprint», el del sábado 8 de octubre donde sufrí más de lo habitual. De hecho, nunca antes tuve la sensación de sufrimiento en las cuatro pruebas previas, en las que todas gocé como un niño.

En esta de Málaga, además de colocar mi registro de tiempo en el peor de los conseguidos hasta ahora, el estado del mar y el hecho (detalle sin importancia) de no haber nadado en todo el mes de septiembre y casi todo lo que llevaba de octubre, me hizo salir del agua en 25 minutos, sufriendo en todo el recorrido para avanzar como un pez de plomo.

Me costó un infierno salir de la playa, buceé lo que pude, anduve incluso un rato mientras hice pie y cuando sobrepasé la zona donde rompían las olas, ya creo que estaba solo en la cola. Antes de llegar a la primera boya ya ví gente subida en la barca de apoyo y pasé a alguna nadadora que se dejaba a mecer por las olas esperando, me imagino, que la barca llegase.

El primer giro lo hice, al menos, con otros dos nadadores, con los que nadé unos cien metros hasta que nos perdimos unos de otros. A mitad del trazado paralelo a la playa veía bastante lejos, a mi izquierda, a otro. Con la boya perdida y parando a cada poco para recuperar el trazado, conseguí llegar al segundo giró y enfilar perpendicularmente (es un decir) la playa, donde el edificio de la Diputación me servía de guía para acabar saliendo el penúltimo del agua. Para mi consuelo, luego supe que hubo algunos abandonos, así que al menos puedo contar la muesca en mi revolver y poder seguir diciendo que jamás he abandonado una prueba que haya empezado.

Salir penúltimo, mejor que no salir o llegar en barcaLuego, ya fue todo mejor. O mejor dicho, normal, en mi línea mediocre. Gracias a que el sector de bici era en un circuito al que había que dar tres vueltas, fuí enganchando y desenganchando con grupos que me llevaban delantera, cosa que no me había pasado nunca antes en trazados de tipo lineal. Gracias a esto comprobé lo peligrosos que son (somos) los triatletas en un pelotón. Nada comparado con las salidas en grupo de la Peña Ciclista con la que salgo los domingos.

En resumen: el triatlón, hasta en sus las versiones cortas, es una prueba seria que mejor hay que llevar preparada, aunque me divertí casi tanto como en veces anteriores.

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