lun. Jun 17th, 2019

New York City Barefoot Run, by Santi Ruiz

Hoy hace juso una semana estaba en Nueva York conociendo a personajes como Ken Bob, Chris McDougal, Mark Cucuzella, Barefoot Ted, Michael Sandler, Dr. Lieberman, etc., y aprendiendo de ellos. Muchos no sabréis quienes son, pero el que se haya interesado por el barefoot running un poco y haya buscado información, sabe quienes son perfectamente. Y el que se haya leído «Nacidos para correr», sabe que Chris McDougal es el escritor del libro y que Ted Descalzo es uno de los personajes que salen. Yo llevo meses siguiéndolos, viendo vídeos y leyendo sobre ellos.

La verdad es que aún me cuesta creérmelo, pero así fué.

Cuando Álvaro me mandó hace un tiempo un mail con el enlace a la web de la New York City Barefoot Run diciéndome que podríamos asistir, la verdad es que no le hice demasiado caso. Miré el enlace, me resultó interesante pero pensé, «Nueva York, eso está a tomar por…»  Sería a principio de verano, y el evento era a final de septiembre. Llegué a comentarle a mi hermano Moi la existencia de dicho evento, que era la 2ª edición y que el «flipao» de Álvaro quería que fuésemos. Nos reimos.

Fué pasando el verano con la mente puesta en el triatlón de Sierra Nevada, y esto pasó al olvido prácticamente, al menos para mí. Luego llegaron mis Vibram FiveFingers, las primeras pruebas, y unos días de vacaciones en la playa de La Herradura, en Granada. Allí coincidí con Álvaro y volvió a la carga con el tema: «Voy a ver cuanto cuesta el vuelo. Tenemos que ir. La fecha tope de inscripción es el 24 de agosto, decídete.» Como estaba con las VFF bastante flipado comencé a ver la posibilidad de ir, pero con poco convencimiento. A los pocos días me dice Álvaro que hay un vuelo bien de precio, que tiene puntos de iberia, que paga con la tarjeta y después hacemos cuentas, etc., y que si yo no voy, se va el sólo. Con dos cojones. Entonces le dije, si vas tu yo voy contigo.

Entre medias de esto le había preguntado a un colega de mi hermano mayor que pasa gran parte del año en Nueva York que me recomendara algún hotel barato por allí, y me contesta unos días después que su hermano vive allí, en Manhattan, y que si somos dos podemos quedarnos en su apartamento, que es pequeño pero que cogemos.  La caña. La disparatada idea de Álvaro estaba a punto de hacerse realidad. Esto fue hacia final de agosto. Cuando particpé en el Sierra Nevada Mountain Festival ya estaba la inscripción hecha y el vuelo pagado. Iba a ser una paliza pero nos íbamos a Nueva York!

LLegamos allí el viernes 23 de septiembre a las 18h (hora de allí). El evento comienza el mismo viernes a las 20.30h tomando unas cervezas en el Pop Bar, un bar en la zona de Union Square.  Allí nos presentamos los dos a las 22.30h bastantes cansados del viaje pero con ganas de ver a la gente. Cuando llegamos no había mucha gente pero enseguida vemos a Ken Bob y Mark  Cucuzella, inconfundibles ambos. Buscamos al organizador, John Durant, nos presentamos y primera sorpresa, nos dice que cuando tenía 17 años estuvo un tiempo viviendo en Granada y que le encantó la ciudad. Manda huevos. Qué pequeño es el mundo. Todo el mundo lleva sandalias estilo tarahumara, chanclas de playa o zapatillas minimalistas.

Al rato saludamos a Ken Bob, nos tomamos un par de cervezones y nos vamos de retirada, no podemos más. Al día siguiente empiezan las charlas y clases prácticas a las 8.30 de la mañana.

La jornada del sábado por la mañana la patrocina VivoBarefoot, una de las marcas de referencia. Han montado un stand con expo de zapatillas y máquinas para correr en Battery Park, un parque en el lower Manhattan, justo en el sitio donde se cogen los ferrys para ir a la Estatua de la Libertad y a Governors Island.

Hay gente pero no mucha, quizás esperábamos más. Todo el mundo está descalzo sobre el césped y de pronto empiezan las clases. Ken Bob empieza a hablar y todos nos reunimos en semicírculo delante, de pie. Casi a la vez, a unos metros de distancia, comienza la de Mark Cucuzella. Yo me quedo con Bob y Álvaro se va a escuchar a Cucuzella.

Yo, como no me entero mucho de lo que dice me dedico a grabar con la cámara, para después verlo con Álvaro y que me traduzca. Realmente no hace mucha falta, porque es todo muy visual, repitiendo muchos gestos y diciendo cosas que yo ya había leído y escuchado en internet. Hace mucho hincapié en estar relajado, muy erguido y con las rodillas muy flexionadas. Sobre todo relax.

En un momento dado Ken Bob echa de repente a correr, haciendo una demostración, y se resbala (el césped estaba mojado por la lluvia) y se pega una ostia de boca bastante graciosa, la cual queda grabada en mi cámara. Subiré el video al canal de youtube.

Ken Bob en acción

Pasado esto, le dice a la gente que se vayan a correr con el por el parque, momento que yo aprovecho para cambiarme a la charla de Mark Cucuzella, al lado de Álvaro. Junto a el estaba otro, no recuerdo su nombre, con el que se alternaba en las explicaciones y hacía las veces de ayudante. Luego nos dijo que era un colaborador suyo en sus investigaciones y que era la persona que más sabía y que más había investigado sobre barefoot running de todo el país (y del mundo, claro).  Mark Cucuzella es médico militar. Es el responsable médico del equipo de maratón del ejército, y hace poco ganó el maratón de las fuerzas aéreas con un tiempazo de 2h38m. No corrió descalzo pero sí con calzado minimalista. Empezó a investigar sobre el barefoot running al ver la cantidad de soldados que se lesionaban cuando los ponían a correr. Habla de una manera que te quedas embobado escuchándolo, muy didáctico y con muchos ejercicios prácticos. Hace mucho hincapié en la postura y en la respiración. Hay que concentrarse mucho en la respiración, respirando con el estómago y moviendo los brazos de una manera muy balanceada, sólo para mantener el equilibrio. Con los brazos no se empuja ni se hace ningún tipo de fuerza (algo muy distinto  a la manera habitual de correr, en la que cuando quieres acelerar mueves los brazos para acompañarte y darte inercia). La cintura no se dobla nada y se está muy recto, pero relajado. Según el hay que correr como si tuviéramos una cuerda atada justo encima de la cabeza y alguien desde arriba tensara la cuerda, como las marionetas. Recomienda hacer yoga.

 

Álvaro escuchando a Mark Cucuzella

Las charlas prácticas estas se fueron repitiendo durante toda la mañana, y cada vez iba llegando más gente. A parte de estos dos, hubo más gente dando charlas (Michael Sandler, autor del libro Barefoot Running, un responsable de Merrel (que no recuerdo el nombre) y alguno más. Con el de Merrell estuvimos un rato corriendo por el parque, que a esas horas estaba ya abarrotado de turistas que esperaban para coger el ferry y que flipaban y nos hacían fotos al vernos a todos corriendo descalzos.

A parte de las charlas, la marca Vivobarefoot había traido unos cuantos coach que nos cogían uno a uno y nos daban clases sobre cómo correr. Esto se hacía de forma individualizada. Álvaro y yo pedimos que a nosotros nos lo hicieran por parejas para que así el me ayudara con el inglés. Nos toca una chica llamada Elizhabet. Esperamos nuestro turno pacientemente y cuando llega la chica nos suelta: «¿sos españoles? pues entonces mejor hablamos en español, ¿no?», con un acento argentino exagerado. Yo desde luego ví el cielo abierto.

Nos cuenta un poco la teoría y nos dice que lo mejor es pasar a la práctica, por turnos. Saca un aparatito y nos dice que nos peguemos a la vaya de enfrente y que cuando no pase nadie corramos unos 20 metros lo más pegados a la valla posible, que nos va a grabar para luego corregirnos. Primero va Álvaro y después yo.

Lo de verse es cojonudo. El aparato puede reroducir fotograma a fotograma y se puede ver nuestra postura,la posición de los pies, la longitud de la zancada, el apoyo exacto, etc. Nos dice que no esta mal y nos corrige algunas cosas. Lo de la vaya es para qe los barrotes sirvan de ejes para ver la inclinacion del cuerpo.

El siguiente ejercicio es para ir memorizando la cadencia. Nos pregunta y yo le digo que me he contado y que ir como mínimo a 180 pasos por minuto me cuesta mucho trabajo, que es casi imposible. Entonces nos enseña otro aparatito. Se pone en la cintura y parece un podómetro, pero es un metrónomo. Es un aparato que emite sonidos y te va marcando el ritmo: pi,pi,pi, pi, pi, pi, pi, Lo puedes a poner al ritmo que quieras. Lo pone a 180 (180 pitidos por minuto), me lo engancha al pantalón y me dice que me de una vuelta corriendo por el parque siguiendo ese ritmo. Mi sorpresa es mayúscula cuando veo que voy corriendo perfectamente al ritmo que me marca el aparato. Luego pruebo a 190 y también voy bien. Nos dice que si practicas un poco con el, luego acabas interiorizando el ritmo y que ya lo llevas sin pensar. El problema de la cadencia es que al principio te fijas y la llevas bien, pero al poco te desconcentras y se te olvida, o cuando empiezas a estar más cansado automáticamente alargas la zancada y disminuyes la cadencia, lo cual es un error porque de esa manera gastas más energía al impactar el pie más fuerte contra el suelo. Es como cuando nadas. Al principio vas deslizando muy bien porque te vas fijando en la técnica, pero al estar más cansado la descuidas y lo que haces es golpear el agua en vez de deslizar. Todo el que haya nadado lo ha experimentado.  Pues con el aparatito (puedes descargarte una aplicación para el móvil y llevarlo en los auriculares), te concentras y no pierdes el ritmo. También puede servir una música apropiada.

 

Estuvimos mucho rato hablando con ella, nos contó donde había aprendido, la cantidad de gente que la solicitaba como preparadora, el auge tan espectacular que estaba teniendo este movimiento, etc., y nos presentó a la responsable de la marca para todo EE.UU. y al responsable de formación de la marca. Todo muy interesante y prometedor.

Charlamos un poco con el dueño y fundador de las Invisible Shoes, damos unas vueltas más y nos vamos a comer. Decidimos ir al Soho a dar una vuelta y buscar la tienda de VivoBarefoot en NY y comer por allí en cualquier lado. Si una cosa tiene Nueva York es sitios donde comer. Huele a comida a todas horas por todos lados. Están obsesionados.

Tras un rato de metro y andar damos con la tienda. Los precios son similares a los de internet y tampoco hay tantos modelos. Tienen una zona con números sueltos en oferta y Álvaro se pilla unas Vivo guapísimas para usarlas a diario a un precio cojonudo. De mi número no queda nada, nos dice que es el más común y el que antes se acaba (42).

A esa hora ya estoy que me como una vaca rellena de pajarillos y le digo a Álvaro que no doy un paso más sin comer. Da la casualidad que justo al lado hay un festival o feria en la calle y está todo cortado al tráfico y lleno de casetas de comida de todos los países del mundo, y por el primero que pasamos es un puesto de tacos y burritos. Devoramos 3 tacos y charlamos un rato con los mejicanos. según Álvaro, que de eso sabe un poquito, son bastante similares a los que se comen en México. Yo me hubiese comido 3 más. Luego otra parada en uno italiano a comer pizza y a casa. Tiempo justo para sentarnos un poco, ducharnos y a la calle otra vez.

Esperando los tacos de Alfredo

El programa de la tarde-noche del sábado consistía en más charlas, expo de Merrell, recogida de bolsa del corredor, dorsal y fiesta de cerveza y vino Merrell. Merrell es una marca de zapatillas pero patrocinaba la fiesta y las charlas de por la tarde , y la cerveza, los vasos y las botellas de vino iban etiquetadas por Merrell. Así se las gastan allí, en vez de la típica pasta party de la noche del sábado típica de cualquier carrera, a beber cerveza. Si eso lo hacemos aquí…no se yo lo que pasaría.

Esto se celebró en un local de la zona del puerto que estaba en una segunda planta y con una terraza gigante con vistas al puente de Brooklyn. Las charlas eran dentro y la cerveza fuera. Estas charlas eran ya más teóricas, con toda la gente sentada, con micrófono, proyector, etc…y si al igual que en las de por la mañana esperábamos más gente en estas nos quedamos flipados de la cantidad de gente que había. La sala estaba abarrotada. Es normal, además de otras tocaba la de Chris McDougall y la del Dr. Liberman, que son los más conocidos. Cuando terminó la suya, pudimos conocer a Chris McDougall y charlar un rato con él. Nos contó que había vivido en Madrid y Lisboa y nos dijo, literalmente, que Madrid era la mejor ciudad del mundo. Resultó ser un tío muy simpático y cachondo. Nos firmó el libro y le encantó firmar una edición en castellano.

Terraza donde fue la fiesta de Merrell

Cuando llegamos estaban montados los avituallamientos en la zona de salida-meta para que desayunar el que quisiera. Mesas llenas de fruta, frutos secos, aguacates,  geles, barritas y bebidas de coco y piña naturales que estaban buenísimas. Y por su puesto, vino y cerveza, que estaban allí ya preparados para después de la carrera, aunque hubo alguno que bebió cerveza (unas cuantas) durante la carrera.

En el ferry hacia la carrera
Manhattan desde la isla Governors

Nos hacemos la foto de grupo y nos vamos debajo de la pancarta. Se ve alguno con FF o con sandalias, pero la mayoría vamos descalzos. La carrera se corre bajo el formato que ellos denominan Run your distance, es decir, que cada uno corra lo que le de la gana. Allí no hay jueces, ni cronometradores, ni nadie que apunte dorsales. Simplemente se corre. La vuelta completa son unos 4 km.

Por su puesto, justo antes de la salida, con todos preparados, una mujer canta el himno americano. Después nos dicen que hay una pareja participando que se ha comprometido allí y que ellos harán la salida de honor. Barefoot Ted, que lleva un carro al estilo de los taxis estos que llevan los asiáticos para llevar a dos personas sentadas mientras el chófer corre lleva a los novios. Le hacemos un  pasillo huamano y salimos todos corriendo detrás. La carrera ha comenzado.

Yo había decidido ir con Álvaro todo el camino. Obviamente aquí la competitividad no existe y en pocas ocasiones (por ahora) podremos ir los dos corriendo juntos en carrera todo el rato por los diferentes ritmos objetivo de cada uno. Los dos tenemos muchas dudas en cuanto a la distancia a recorrer. Yo llevaba dos semanas arrastrando lo del gemelo y no quería forzar demasiado. Álvaro iba con intención de hacer bastante distancia, pero el día de antes le había salido un fuerte dolor en el talón por haber estado todo el día andando por Nueva York con las FF. Dice que no sabe andar con ellas y que se hizo daño.

La estatua de la Libertad viéndonos correr

Salimos despacito y fuimos disfrutando del ambiente y del sitio. Correr por la isla, nosotros solos (sin coches ni turistas), viendo el mar y la estatua de la Libertad,  y  todo el mundo descalzo, fue una sensación increíble. Había previsión de lluvia y el día amaneció con nubarrones, pero no llovió y hubo sol casi todo el rato.

Fui toda la vuelta observándome y fijándome mucho en la técnica. Completamos la primera vuelta y Álvaro me dice que le duele el pie y que se queda a beber cerveza. Yo le digo que me encuentro bien, cada vez más cómodo y que sigo. La segunda vuelta la doy bastante más rápido. Voy probando mis piernas y probando a ir más rápido manteniendo la técnica que he aprendido. Termino la 2ª vuelta y le digo a Álvaro que voy a por otra, que no me duele nada y que tengo ganas de correr. En la tercera vuelta ya voy flipado. No me puedo creer que lleve los pies y las piernas como si nada. LLevo 8km descalzo, más distancia que nunca hasta ahora. Me digo que quiero hacer una media y que voy a dar 5 vueltas y al minuto siguiente pienso que ya está bien, que no abuse. Ya que la pierna va bien no la cagues ahora. Me tiro toda la vuelta así, dándole vueltas.

Al final tengo un poco de lucidez y me paro en la tercera. He hecho 12km en 59min y ya está bien. Si llego a seguir corriendo y me hago daño, me habría ido muy cabreado, y parándome me quedé súper contento. Estaba eufórico. Había podido estar 1h corriendo descalzo sin dolerme el gemelo, ni los pies, ni nada y tenía la seguridad de poder haber seguido un buen rato más.

Después de esto nos quedamos allí en el césped toda la mañana charlando con la gente, comiendo y bebiendo. Casi todos nos conocían ya por ser los únicos españoles, y al irnos, nos hicieron una entrevista a cada uno para la tele. Nos llevaron aparte a Álvaro, a mí y a Mark Cucuzella y nos entrevistaron a los tres, primero a Mark Cucuzella, después a Álvaro y después a mí (a mi en español;))

Álvaro y yo con Chris McDougall, autor de "Born to run"

Cucuzella, entre otras cosas dice en la entrevista dirigiendose a los padres (el tiene dos niños pequños que participan en la carrera de los niños, también descalzos), que por favor, permitan a los hijos correr y jugar descalzos, que ellos lo hacen bien de forma natural.

En fin, una experiencia increíble que no he sido capaz de asimilar todavía del todo en la que hemos conocido a un montón de gente interesante y de la que nos hemos traído muchos aprendizajes. Más adelante iremos publicando más cosas sobre técnica, ejercicios, etc.

Tengo que dar las gracias  a mucha gente pero principalmente a José Torres,  por alojarnos en su apartamento sin conocernos antes y tratarnos como si fuésemos sus amigos de toda la vida, y como siempre a mi hermana Mªjesús y a mi cuñada Marisa por quedarse con Santi y con las niñas. Si no es por ellos tres no puedo irme a Nueva York ni de coña. MUCHAS GRACIAS!
Os dejo el vídeo resumen de la edición del año pasado. Cuando esté el de este año lo pondremos.

Official highlights from the 1st Annual New York City Barefoot Run from John Durant on Vimeo.

6 thoughts on “New York City Barefoot Run, by Santi Ruiz

  1. ¡Qué gozada!. Desde la edición anterior ya se me metió en la cabeza que sería una pasada asistir y mira por donde… ¡¡¡qué envidia!!, ja,ja. Supongo que habrá sido una experiencia alucinante, no tanto por la ciudad (que también) sino por haber asistido al «campus», charlas y la carrerita final. Me alegro mucho por ustedes y ojalá lo puedan volver a repetir. Ahora a aplicar las enseñanzas y a seguir disfrutando del correr. Gracias por compartir la experiencia.

    Salud!

  2. Buenas Santi, supongo que ya hablaremos tranquilamente, de vuestra estancia ya se lo comente a Álvaro, pero ando liadisimo 🙂
    En cualquier tipo de congresos sin duda las primeras ediciones son las más clara y directas a la hora de transmitir conocimientos ya que los primeros espadas (pioneros) de la actividad, están a tu disposición y a la hora de recibirlos pues ni te cuento, como he leido parece ser que es lo que ha sucedido.
    Así que el esfuerzo de viaje relampago y gasto, seguro que os ha merecido la pena nos solo a vosotros, sino a los que como en mi caso para el año que vien tengo previsto a empezar con la tecnica barefoot. Ya que tendremos «profes» que han bebido de la fuentes.
    Un abrazo amigo.
    PD.- Y lo poquito que hayais disfrutado de NY supongo que merece la pena.

  3. Gracias a los dos! la verdad es que ha sido alucinante todo. Primero el irnos hasta allí y luego todo lo vivido. Como ya he dicho en el facebook, si he aprendido algo es que hay que correr mucho más descalzo. Las VFF las he dejado un poco aparcadas, por ahora. Como se aprende es descalzo.

    Espero volver el año que viene y que seamos muchos más…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.