dom. May 19th, 2019

Blowing in the wind

Dylan, ese jovenzuelo[…]They killed him with self-confidence
after poisoning him with words.
Desolation Row. Bob Dylan.

Hijos de Torremolinos es una novela de esas que siempre han estado en casa pero a la que nunca metí mano. Ahora, circunstancialmente, he recuperado la biblioteca del mueble bar de casa de mis padres y venía ella. Tengo que leerla. EL libro evoca una época que pasó por mi casa rozándola, la de esos alegres años en la que en España se descubrió el potencial de nuestra primera industria y donde los ricos tenían casa sobre la arena de la playa de Torremolinos. Allí he visto fotos de mi abuela y su hija, mi madre, riendo en bañador en algún descanso en el que  los señores, dueños de la casa en que trabajaban, no requerían al servicio.

Torremolinos me gusta. El nombre es todo evocación, aunque ya nadie pueda recordar con claridad qué o a quién hay que evocar. Hubo un tiempo, más reciente, que también pasó. Como el que nos contaba Juan Moreno, el vencedor de la prueba de hoy, mientas hacíamos el viaje de Montilla a Málaga: Hace dos años quedó el noveno de la prueba y fue el primer español en cruzar la meta. Por esta última posición fue premiado con 1.000 eurazos y lo contaba ufano. Hoy, por ganar la prueba, le han dado 250.  Lo dicho, un tiempo que quizás no vuelva.

Junto con Juan Moreno, íbamos en el coche otro Juan, Jesús y Luis, con los que he empezado a entrenar recientemente. Luis, un superclase hace unos años, ha retomado el entrenamiento no hace mucho y nos encontramos a gusto en la conversación y en la carrera. Nos animamos mútuamente por los caminos en los que entrenamos y él, que ya sabe de qué va todo esto, lleva un par de semanas envenenándome con las palabras hora y media, haciéndome pensar que este pobre re-runner tiene ese tiempo al alcance de sus metatarsos.

Las equivocadas
The wrong ones

Así que, lleno de autoconfianza y motivación (y con el calzado erróneo en mis pies), empezamos la media maratón de Torremolinos esta mañana con ganas de, al menos, dejar mi mejor marca personal de noviembre de 2011 a la altura de la zapatilla. No ha podido ser, pero me ha dejado el enorme placer de correr calzado minimalista (equivocado, pero minimalista) toda una media maratón para hacer los primeros 1o km en 44′:13» y terminar sólo 2′ por encima de mi mejor tiempo, en un trazado muy duro desde el kilómetro 12.

Hoy iba dispuesto a sufrir y me he encontrando haciéndolo y consciente de haber ido a tope todo el tiempo, hasta el último metro. Finalmente, no fue Desolation Row la canción que sonó, porque Blowing in the wind lo hizo más fuerte esta mañana en Torremolinos.

2 thoughts on “Blowing in the wind

    1. Gracias Andrés. Un halago que es doble por venir de un gran lector y buen amigo. Seguiremos viéndonos por esos caminos del correr.

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