lun. Jun 24th, 2019

Arturo Casado corre descalzo.

Hoy sale en El País (gracias Ramón Auñón por avisarnos) un artículo sobre Arturo Casado,  atleta español campeón de Europa de 1500 m en el que reconoce los beneficios que le aporta correr descalzo y que aprendió al ir a entrenar a Kenia y ver a  los atletas corriendo descalzos. En la foto de cabecera podemos verle entrenando (de rojo y con zapatillas) junto a otros corredores en Kenia.

A parte de llamarme la atención el que un corredor de la élite mundial no africano reconozca que corre descalzo, lo que más me ha gustado y por lo que he decidido comentarlo aquí es porque también reconoce que se lesionó por culpa de correr descalzo sin cabeza. Es raro que un corredor de élite se ponga a correr descalzo a lo bestia sin más. Quizás el hecho de ver a los keniatas correr descalzos con tanta naturalidad le hizo no tomar las precauciones ni el tiempo necesario para adaptarse. El dar  a conocer su historia puede hacer que mucha gente no caiga en los mismo errores.

El artículo original completo se puede leer en este enlace .  A continuación reproduzco el trozo en el que se habla de correr descalzo:

Se corre mejor descalzo, de una manera más natural, con más flexibilidad”, dijo hace 52 años Onni Niskanen, el entrenador sueco de Abebe Bikila, mientras señalaba los increíbles pies del maratoniano etíope que acababa de ganar el oro olímpico en Roma, sobre el asfalto de la vía Apia, sus pequeños dedos menudos, los enormes dedos gordos, los finísimos tobillos, las durísimas plantas, como una capa de cuero curtido de varios milímetros de espesor. Más de 42 kilómetros corriendo con este calor y ni una ampolla”.

“Correr descalzo es correr”, empezó a oírse por los corrillos del atletismo hace unos meses, la última moda, el último capítulo en el camino de la pureza, y Arturo Casado, siempre inquieto, siempre en busca del atletismo auténtico, lo creyó. “Empecé a correr descalzo en la hierba este año buscando sensaciones, pero creo que me pasé”, dice el madrileño, campeón de Europa de 1.500 metros. “Hay que hacerlo pero moderadamente, poco a poco, no con tanto entusiasmo como yo, porque correr descalzo es más natural, y el hombre ha nacido para correr descalzo, pero llevamos demasiadas generaciones corriendo con zapatillas amortiguadoras, y nosotros desde pequeñitos. Los músculos tendones y ligamentos se adaptan rápido, pero no los huesos”. Pocas semanas después de la experiencia, hace un par de meses, Casado se lesionó, fractura por estrés del segundo metatarsiano, el conocido como ‘mal del caminante’. Una lesión pejiguera justo en el peor momento, a pocos meses de unos Juegos Olímpicos, una cita cuatrienal. “Una putada”, asiente Casado, quien en 2011 se perdió, lesionado, el Mundial de Daegu. “Algo debió de influir el correr descalzo por la hierba, lo que en el fondo me ha venido bien, pues lo peor de una lesión es el no saber cómo se ha producido, el miedo a romperse de nuevo en cualquier momento. Sé lo que tengo que hacer para no volver a cometer el error”.

Aquí puedes leer lo que contaba el mismo a El País sobre su viaje a Kenia hace algo más de un año.

Desde aquí le deseamos lo mejor de lo mejor y que ojalá consiga  clasificarse para Londres, aunque como el mismo reconoce, va a estar muy difícil. En breve lo sabremos.

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