dom. Feb 17th, 2019

Adictos al Sistema Métrico Decimal

De un rato de conversación con mi amigo Molina siempre saco alguna frase épica que él nunca se acuerda de haber dicho.
Desde hace unos meses, se ha aficionado al jogging y sale regularmente a correr, lo cual es un cambio radical en su actitud ante los deportes en general y el running en particular.
Yo, que he recuperado la adicción ahora hace un año, me creo que las gestas, las métricas, los planes, los retos y las “performances” significan también algo para los joggers e insisto en hablarle de distancias y tiempos, de medidas y logros, de retos y disciplina. Pero el otro día me frenó en seco con una de sus habituales y acertadas preguntas retóricas que te dejan pensando:

Pero, ¿por qué tenéis esa adicción al sistema métrico decimal?

Y acaba uno pensando que es verdad, que nos volvemos esclavos de las cifras en su vida diaria para acabar concluyendo que 37,5º no es fiebre, pero 37,6º sí. Que ir a 120 km/h no es ilegal, pero ir a 121 km/h, que tener 220 mg de colesterol malo no tiene estrellita, pero tener 221 mg sí y es peligroso.
En el running pasa igual. Podrías hacer en la salida de hoy 9,900 m, sin llegar a los 10.000 m y sería igual. Podrías pararte en los 900 m en cada repetición de cada serie de 1.000 m y probablemente tampoco pasaría nada… Podrías siempre pararte antes. Total, nadie te mira, nadie te cuenta la vueltas, nadie lo sabrá nunca, a nadie engañas.
Pero también podrías no salir. No ir a correr. O no contar las vueltas. No llevar reloj y salir a trotar y charlar, a mojarte los pies por la playa y a tirarte bolas de arena.
Podrías pararte cuando las piernas te duelan y no apretar en esa cuesta. O no estar corriendo una hora hoy, un poco más mañana y un poco más pasado.
Podrías no pensar en volver a correr un maratón, no pensar en el ironman y en que puedes terminarlo, hacer como si no fuese contigo la bocina de salida y abandonar en los primeros 50 metros de la natación de tu tercer triatlón, cuando no haces más que tragar agua y no consigues normalizar la respiración y el “¿qué coño hago yo aquí?” te golpea las sienes.
Podrías no tener que perder la cuenta cien veces en la piscina y no sentir como el olor del neopreno te activa la circulación como un chute de adrenalina con solo meterlo en la bolsa para ir a entrenar. Y no tendrías que colocarle un reloj a la bici, total, ¿quién necesita saber cuántos kilómetros llevas esta temporada o a cuánto subes la cuesta?.
Podrías hacer todo eso si no fueses lo que eres: un adicto al sistema métrico decimal.

7 thoughts on “Adictos al Sistema Métrico Decimal

  1. Sin duda, soy adicto 🙂 pero me imagino si viviera en Norte América o Gran Bretaña, tendría que ser adicto a más sistemas de medición, un saludo.
    Congrats por el post.

  2. Vaya… Pues ahora que estoy decidida a empezar, creo que te voy a hacer caso y aplicaré aquello que por aquí llamamos “anar a pams” (trad. Ir a palmos). Ya te contaré… 😉

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