Yo de mayor, quiero ser como tú.

 

Yo de mayor, quiero ser como tú. Esta fue mi reflexión mientras el pasado domingo corría los 16 kms del CahorrosTrail de Bicha Trail Mountain.

Mientras disfrutaba, porque no dejé de hacerlo ni un sólo kilómetro, me empapaba de todo aquello que veían mis ojos, y no dejaba de darle vueltas a mi cabeza.. Esos kilómetros de pura belleza dieron para mucho.

Pensaba en lo rápido que son algun@s. En la fortaleza que hay que tener para subir corriendo semejantes cuestas, en lo rápido que bajan, sin miedo, y en cómo tienen que ser sus entrenos. Pensaba en lo mucho que admiraba a estos corredores y corredoras, en que por un momento me encantaría ser veloz, como ellos, y por qué no, subir a algún pódium 😉

Pero e repente desperté de mis sueños y me empapé de la realidad que estaba viviendo. La mía, que también es divina, ni más ni menos que porque estoy viva. Y entonces me di cuenta de que oye, yo ya no estoy “pa” eso, y que lo que yo verdaderamente deseo, es hacerme vieja corriendo. Yo quiero empaparme de miles de historias que invaden la montaña, quiero llenarme de vida, coger impulso, y aprender de los héroes y ángeles que me encuentro por el camino.

Pero sobre todas las cosas, yo de mayor, quiero ser como tú.

Como tú, que perdiste un hijo haciendo lo que más le gustaba, y ahora lo haces tú, calzándote por él unas zapas. Que lo mismo corres que das aliento a los que corren. Que abrazas con el alma y que llenas de luz con tu mirada. Quiero ser como tú también, que lo buscaste en la cima corriendo de noche, bajo la luna, sobre la nieve, y con la mirada llena de esperanza. Quiero ser como vosotros, que lo lleváis en vuestro corazón de un lado a otro, para que siga disfrutando de las carreras y de la montaña. Como vosotros que esperáis en meta bajo cero, para congelar un abrazo que se guardará para siempre como un regalo.

Quiero ser como tú, la alegría de la huerta. El ángel que todos buscamos en cada una de las carreras. La que dice al oído lo que necesitas oír, la que quita el miedo con sus palabras, la que es capaz de esprintar a 3000 metros para cogerte en brazos después de lograr tu reto. Como tú, que también esperas bajo cero en meta, cámara en mano y “la música” de un cencerro animando.

Quiero ser como tú, que enfermo de una maldita, no dejas de sonreír a la vida. Que con todas tus limitaciones no dejas de marcarte retos, de sorprendernos y de ser cada día un ejemplo. Quiero ser como tú, que sin saberlo, nos das fuerzas a todos para seguir viviendo, valorando, y agredeciendo. Como tú, que mueres por vivir, como yo quiero hacerlo.

Quiero ser como tú, que te solidarizas con una causa, como otros tantos Ángeles e la Guarda. Que no dudas en acompañar a quien lo necesita para coronar el Veleta. Corriendo primero y después en bicicleta. Como tú, que no siendo una jovenzuela comienzas a subir a podiums y no dejas de soñar despierta.

Quiero ser como tú, periodista de profesión y vocación, trabajadora, madre y malabarista del tiempo; que se atreve con un nuevo poyecto entre carreras, yoga y ejercicios de fuerza. Como tú que no se de donde sacas el tiempo, pero sí se la importancia que le das a que éste sea de calidad, sobre todo para tus pequeños.

Quiero ser como tú, que ataviado con unos pantalones de pinzas, una camisa de cuadros, unas botas y una mochila, corres con tus dos palos, que no bastones, a una edad a la que muchos ya están acostados. Como tú que usas un bocadillo de jamón y una bota de vino, como gel energético para afrontar carreras y largas distancias que ya quisieran algunos.

Quiero ser como tú, que con cáncer, sin estómago, ni recto, ni intestino, no te das por vencido y decides correr y disfrutar de la naturaleza y de las maravillas de la vida. Y con tu sonrisa al cruzar la meta nos haces a todos un regalo: El regalo de la consciencia. De darnos cuenta que estamos vivos, joder, vivos! y dejarnos de una vez de pamplinas.

Quiero ser como tú que corres por ella que no puede, rodeado de corazones verdes.

Quiero ser como tú que corres por un sueño…. 100% curable… y por qué no posible. Como tú que das abrazos de los buenos acompañado de todos “tus morados”.

¡Quiero ser como tantas personas a las que admiro desde lo más profundo de mi ser! Por ser como son, todo corazón, por cómo afrontan la vida, por cómo alcanzan sus propias metas, por ser tan valientes, y no desperdiciar ni un sólo día.

Bofetadas de realidad que nos da este deporte que muchos amamos. Ejemplos bestias de superación y coraje. Claros ejemplos del “sí se puede”. Corazón y alma es lo único que hace falta.

Historias que se cruzan, ángeles que nos unen, fuerzas que nos alimentan. Amigos que son familia. Eso es para mí correr y eso es lo que deseo. Yo soy montaña y muero por vivir, ahora soy más consciente de ésto, y todo es gracias a ellos.

Así que yo, ( aún sin podio 😉 ) seguiré corriendo mientras pueda, hasta que envejezca, para empaparme de tí, de tus retos, de tus logros y de tu ejemplo. Para empaparme de pura montaña. Para crecer como persona. Porque a mis 43 años, aunque despacito, estoy llegando muy lejos. Justo donde yo quiero. Rodeada de héroes, ángeles y corazones con piernas que me llenan de alegría y están dando un nuevo sentido a mi vida.

Porque soy feliz dando sentido a mis zancadas. Y mientras pueda, lo seguiré haciendo.

SOY MONTAÑA Y MUERO POR VIVIR. PARA SIEMPRE.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *