USNTRAIL 2015, Extrema Dureza En Montaña

La noche del viernes al sábado, justo a las 24 horas, comenzaba la prueba más dura sin duda que he hecho hasta el momento, la USNTRAIL 2015.

He estado entrenando a conciencia para afrontar esta carrera, pero ahora me doy cuenta, que nunca supe realmente a lo que me enfrentaba. Los momentos previos a la salida estaba muy nerviosa, y os aseguro que si llego a saber lo que me esperaba….lo hubiera estado más, o igual…..me hubiera ido 😉

Lo cierto es que todo se llevaba mejor estando tan arropada. En primer lugar, mi equipo, Paqui, Esther, Rocío y Jovi. Y en segundo lugar, y no menos importante, nuestros chicos Q, nuestra familia, para mí los mejores sin duda alguna.

grupo salida 2 maripuris salida

Justo antes de salir, Jorge Abarca se acercó a nosotros para darnos suerte y me comentó lo que daría por ser él quien corriera. Lo que no sabía es que cada uno de nosotros…lo llevábamos en nuestra mochila.

El ambiente allí era increíble, y todos los que allí estaban, unos valientes. Comenzamos a correr con la mayor ilusión y ganas que se pueden tener, y el inicio del recorrido por nuestra bella Granada y su Alhambra, nos hizo mantener esa euforia durante un buen rato, a parte de los ánimos y aplausos de amigos como Jorge Barranco, Kike Cañete, Paloma Varo, Marcos o Francis de Treking World. Mil gracias chicos.

Desde los primeros kilómetros tuve en mi mente a mis Arapahoes, cada lugar, cada rincón me recordaba a ellos. Y a ellos les debo ser capaz de enfrentarme a este tipo de retos. Comenzamos intentando mantener unido al equipo de chicas y a mi hermano Tite. Y así, mientras cogíamos ritmo llegamos al avituallamiento del km 10 sin apenas darnos cuenta.

rocio y ñusi chicas Q

Lo vivido allí fue simplemente alucinante. Y es que el equipo de Sapiens nunca deja de sorprenderme. Son increíbles, todo lo que hacen, lo bordan. Y allí nos invitaron a una auténtica fiesta. Pendientes de todos los corredores, con todo lo que podíamos necesitar, con música, luces, fotos….un subidón. Gracias Alberto, María, Susi y todos los que allí estábais porque nos distéis alas.

sapiens

Y como nos queríamos tomar la carrera tramo a tramo, sin pensar más allá ni en lo que se avecinaba, nuestra siguiente meta era Beas. En este trayecto a pesar de intentar todo lo contrario, nos dispersamos. Paqui, Esther y yo llegamos al avituallamiento y esperamos allí a Rocío, Jovi y Tite. Nos encontramos con Mariano y su equipo, y con Dani, Javi y Moi. Nos sorprendió bastante verlos porque su ritmo suele ser más rápido que el nuestro, pero Moi se encontraba muy mal. Sentí mucho que se sintiera así y no pudiera disfrutar de la carrera.  Al poco de continuar ellos, llegó el resto de nuestro equipo y mi hermano, el cual, nos pidió que continuáramos, que él llevaba su ritmo y que nos llamaría si le pasaba cualquier cosa.

Así que continuamos las cinco juntas para completar los siguientes 10 kms hasta el Cortijo Aguas Blancas. Uno de los tramos más duros para mí por sus interminables subidas con broche final, un cortafuegos vertical donde lo pasé realmente mal. No sólo era duro subirlo, sino que el temor por caerme y rodar hacia abajo se incrementaba al ser de noche y no tener demasiada visibilidad.

Jovi ya iba regular. La mente en este tipo de carreras a veces juega malas pasadas y la dureza extrema de la montaña nos puede hacer sentir vulnerables. Cuando logró subir el cortafuegos, le cantamos, le aplaudimos, le gritamos…pero no conseguimos levantar su ánimo.  Continuamos hasta llegar al próximo avituallamiento y para mí fue el momento de bajón total. Hacía mucho frío. Volvimos a encontrarnos con Moi que seguía muy mal. Me dio mucha pena verlo así. Javi Gracia se retiraba. Mi hermano me preocupaba mucho. Me quedé absolutamente helada y tuve que empezar a caminar para entrar en calor.

Paqui y Esther me acompañaban y Rocío Y Jovi dijeron que ahora nos pillaban. No imaginé que no las volvería a ver. Es muy difícil en este tipo de carrera mantener a un grupo de diferentes ritmos unido. Intenté con todas mis fuerzas que así fuera desde el primer kilómetro hasta el último. Pero me fue imposible. Llega un momento en que lo que necesitas es no alargar ni un minuto más la agonía, y aunque sé que es egoísta, no tuve fuerzas para esperar más. El USNTRAIL nos puso a cada uno en su sitio sin que nadie pudiera hacer nada para evitarlo.

El siguiente tramo hasta Quentar fue el más cómodo y fácil. Además amaneció. Lo necesitaba. Necesitaba ver con claridad, quitarme el frontal y ver el paisaje que recorríamos.

amanecer usntrail

Cuando nos quedaban unos 4 kilómetros para llegar al avituallamiento sonó mi móvil. Curri, qué subidón. Nuestros chicos ya pasada la noche preocupados por saber qué tal íbamos. Nos animó mucho saber que pensaban que íbamos muy bien. Y entre eso y que ya todo era pista hacia abajo, Paqui y yo cogimos carrerilla y corrimos como si no hubiera mañana. Nos cruzamos con los Bichos que nos animaron. Y finalmente pasamos por el punto de control y nos encontramos allí a Santi Ruiz, que nos dijo que veníamos sprintando! Nos comentó que se retiraba tras completar la maratón y nos animó mucho a continuar. Hablamos sobre el Totum Sport y lo bien que nos estaba sentando. Nos alimentamos prácticamente de eso y de fruta durante todo el recorrido. Menos en este punto que nos tomamos un bocadillo! Esther llegó cinco minutos después y allí paramos un rato a descansar y alguna, hasta se lavó los pies. Después de más de 20 minutos, y con las esperanza de que Rocío y Jovi aparecieran, continuamos sin verlas.

En este momento fue quizás en el que yo estaba más fuerte animicamente. Porque pensar que me quedaban “10 kilómetros por dos” me llenaba de alegría. Habíamos pasado de sobra el ecuador. Subí el cortafuegos de los Jarales, ya conocido para nosotras, sin mirar arriba y sin parar ni un momento. Y al llegar a cima, miré hacia atrás y allí estaban mis niñas. A Esther le dio allí un pequeño bajón y nos dijo que no sabía si iba a llegar. Le dije que lo mismo le pegaba dos tortas a estas alturas de carrera, y la convencí 😉

avituallamiento 51Seguimos subiendo y subiendo y luego bajando y bajando por un tramo de carretera hasta La Fuente de La Teja. Allí el avituallamiento organizado por Deportes Olimpo. Pablo estuvo muy atento con nosotras, nos llenó los depósitos de agua, nos duchó y nos animó a continuar. Paramos muy poco tiempo. Estábamos absolutamente desesperadas por llegar.

Al escuchar que cerraban en una hora, no pudimos evitar preocuparnos mucho por los que venían atrás.

Y comenzó la parte que se me hizo sin duda más dura e interminable. Empezamos estos últimos 10 kilómetros poco antes de las 11 de la mañana y llegamos a meta poco antes de las 2 de la tarde. 3 horas para los últimos 10 kilómetros.  Se supone que esta última subida era más suave que la anterior, pero a mí se me hizo un mundo. Cuando creías que había terminado, veías una nueva subida, cada vez más larga y no veía el momento de llegar arriba. Ibamos juntas pero separadas. En fila, cabizbajas, cada una con su lucha. En esos momentos se me escaparon algunas lágrimas. No creí poder llegar y me acordé mucho de Jorge. Lloré más. Pero me entró tanta rabia que le robé parte de su fuerza y comencé a subir sin parar.

Cada vez me alejaba más de Paqui y a Esther, pero al mirar hacia atrás siempre las veía. Hoy he sabido que Paqui sólo quería alcanzarme para pegarme una guantá, jajaja…por ponerle una nota de humor al asunto! Siempre digo que somos el equipo perfecto porque yo tiro de ella cuesta arriba y ella tira de mí cuesta abajo. Y en esta carrera no ha sido de otra forma. Al final siempre nos mantenemos juntas.

Una de las veces que eché la vista atrás, ví a Esther sentada a lo lejos. Pensé que se había derrumbado. Pero al gritarle me contestó que estaba bien. Mi reto de ayer era doble: conseguir entrar en meta yo misma y llevar a Esther hasta ella. Durante los 62 kilómetros de carrera no pude evitar sentir que ella era responsabilidad mía, porque en definitiva, fui yo la que la convencí a vivir esta aventura de la cual ella no estaba muy convencida. Y fui todo el camino rezando para que no le ocurriera nada porque no me lo hubiera perdonado. Pero ella estaba fuerte y entrenada. La carrera la hizo solita, y aunque arropada por nosotras, fueron sus piernas y su cuerpo entero los que soportaron semejante dureza. Enhorabuena compañera por tu proeza.

Por fin llegué al final de aquellas últimas subidas. Tuve unos momentos para respirar y descansar. Me acordé muchísimo de Rocío, Jovi y mi hermano Tite. Estaba muy preocupada por él. Con ellas hablé varias veces por teléfono pero con él no logré contactar hasta que llegué a meta. En fín, había que continuar.

selfie QSonó el teléfono de nuevo. Curri volvía a llamar para preguntar por nosotras. Nos animó diciendo que ya estábamos, que ya lo conseguíamos y a mí eso me dió la vida. Nos reunimos de nuevo las tres y comenzamos la bajada. La última, la más larga. Apenas pude correr. El dolor de piernas era brutal. Me costaba trabajo hasta caminar.

Paqui se puso de nuevo en cabeza. Siempre le pasa igual. Cuando ya sabe que estamos al llegar parece que le ponen un motorcillo atrás. Y en este momento pasa lo de siempre…que los dos últimos kilómetros se convierten en cinco. Al llegar a Guejar, una bici…es Luis Díaz que viene por nosotras! Qué alegría madre mía! Nos llevó hasta la meta. Cuando los ví a todos y comenzaron a aplaudir no pude evitar ponerme a llorar. Coger a Esther de la mano en medio de Paqui y mía fue muy emocionante sabiendo que allí la esperaba su familia. Pero la sorpresa me la llevé yo al ver a mis niñas. No sabía que estarían allí, y verlas acercarse a mí con un ramo de flores, fue el final de tanto sufrimiento. Sus abrazos pequeños y sus besos me devolvieron toda la energía que había perdido en el camino. Gracias Charlie por estar en meta con ellas. Por estar siempre, para todo. Y mil gracias a los tres por haber aguantado todos mis entrenamientos, todas mis faltas, mis preocupaciones, y por haberos robado parte del verano sin disfrutar de playa estos fines de semana. Lo recuperaremos!

meta1meta2

Después recibí el abrazo de mis queridos Arapahoes. Quiros, Curri, Antonio, mi hermano Ignacio, Pequi, Manu, Jorge, Luis… cada uno de los segundos abrazada a vosotros aliviaban el dolor que tenía en todo mi cuerpo. Gracias de corazón. Y a Paloma, Gustavo, Er León, Manuel de Guejar y Jose LaChica, también mil gracias por recibirnos en meta y por ese abrazo.

Pregunté por Moi y me entristeció ver que finalmente se retiró. Para mí fuiste un campeón como todos o más, porque con la carilla que tenías, lo mal que te encontrabas, llegar hasta donde lo hiciste es admirable. Enhorabuena amigo y ahora a descansar!

Vimos llegar a Mariano, qué máquina, todo un crack!. No pudo tener más imprevistos en su carrera y consiguió superar todos los obstáculos. Un orgullo verte entrar en meta. Un olé también por Antonio José, parte de su equipo que también consiguió llegar a meta él solito.

dani meta

 

Y mi querido Dani, qué tío más grande en todos los sentidos! Vaya carrera que te marcaste, sin apenas entreno, con tantas bajas por el camino, sólo o acompañado, conseguiste superar una prueba que a todos nos dejó sin aliento. Por una vez….he sido yo quien te ha esperado en meta 😉 Enhorabuena amigo!

 

Y finalmente, uno de los momentos más emocionantes, fue la llegada de mi hermano Tite. Hablé con él unos minutos antes. Venía destrozado, quería agua. Luis fue en su busca en la bici y le llevó una botella. Lo acompañó hasta meta. Todos gritábamos y aplaudíamos. Y es que aún no nos lo podemos creer. Su lesión le ha impedido entrenar estos últimos meses pero quería vivir con nosotros al menos parte de esta experiencia. Tenía claro que lo dejaría en cuanto no pudiera. Y llegó a meta! Eres admirable, los habrá mil veces más fuertes que tú, pero en cabeza y voluntad a tí es imposible ganarte. Fui tremendamente feliz al verte llegar.

tite meta

Tras estos momentos inolvidables, llegó la ansiada ducha (gracias amigo Quiros por ofrecernos tu casa) y el tercer tiempo celebrado en el Líber, que nos trata siempre como a su propia familia. Qué grandes sois en Guejar!

Y termino con un mensaje para Rocío y Jovi. 270 corredores de los 450 que iniciaron la carrera, llegaron a meta. Y dos de ellos sois vosotras. No podéis estar más orgullosas. Sois muy grandes y un gran equipo. Superasteis todos los malos momentos con nota. Sufristéis mucho y a pesar de eso, continuabais. Rocío tiraba y tiraba y Jovi seguía. Sois admirables.

Pues hasta aquí mi USNTRAIL. Una prueba que corrí con una mochila llena de ilusión y de un recuerdo de mi abuela que se fue hace un año, pero que me acompañó durante toda la carrera. Cuanto hablé contigo a lo largo de tantos kilómetros recorridos...Gracias por cuidarme a mí y a mis hermanos. Te quiero infinito.

Esta carrera sin duda me ha hecho conocerme mejor a mí misma. No tenía ni idea que fuera capaz de afrontar esto. En esta ocasión, reí poco, llore en ocasiones, sufrí mucho y disfruté menos. La dureza de la carrera para mí fue extrema. Pero más que nunca me siento orgullosa. Dolorida de pies a cabeza pero feliz y contenta. Más que satisfecha. Y una vez más, al lado de mi gran compañera y amiga Paqui. Eres la pera limonera. GRACIAS.

Pues hasta la próxima, que os aseguro no será tan larga….Despedimos temporada de montaña hasta septiembre. Pero queridos Arapahoes, os llevo en mi corazón siempre. Sin vosotros nada de esto, absolutamente nada, hubiera sido posible. Descubristeis el otro yo que había en mí! Y es muy fuerte! Os quiero mucho, hasta pronto.

dorsal

 FUE POR TI JORGE.

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