Ultra Trail Tabernas Desert 2015, campeones por equipos.

 

“No ganamos carreras, disfrutamos terminándolas

Eso dice nuestro eslogan, pero esta vez, por una vez, no lo hemos cumplido. Y todo gracias a mi compañero de fatigas Juanma Eskorbuto, un auténtico bestia que fue tirando de mi en los momentos más duros del Ultra Trail Tabernas Desert 2015 113 km, sobre todo a partir del km 80. Su demostración de fuerza fue tal que no me cabe la menor de duda que ante un posible problema o lesión mía, hubiera sido capaz de llevarme hasta la meta a caballito y sin parar de correr. Es una auténtica bestia como atleta y una excepcional persona.  Este primer trofeo del C.D. Cualquiera Puede Hacerlo como campeones por equipos es tuyo Juanma. Te lo has ganado más que nadie. Además fuimos sexto y séptimo de la general individual, con un tiempo de 14h30m, aunque el hubiera podido llegar mucho más adelante si yo hubiese podido ir a su ritmo.

 

Momento de la salida, 8.20 a.m
Momento de la salida, 8.20 a.m

Mi carrera

Esta ha sido la carrera a pie más larga a la que me he enfrentado hasta la fecha. Hasta ahora lo más que largo que había corrido en distancia eran unos 80 km, por asfalto y descalzo, en unas 7 horas, y en tiempo, el Ultra Sierra Nevada 2014, en unas 13 horas y media.

Esta ha sido para mi una carrera muy diferente a todas. A parte de la distancia, ha sido la primera vez que he corrido de principio a fin con la misma persona. También ha sido distinta porque hasta apenas 3 semanas antes ni siquiera sabía que la iba a correr. Uno de mis hermanos se había inscrito hace meses para correr por equipos junto a un amigo y yo les dije que al pillarme cerca de casa los acompañaría un tiempo si podía. Como mucho había pensado hacer con ellos hasta la mitad, tomándolo como un buen entrenamiento de fondo. Sin embargo a última hora mi hermano decidió no correr y me pidió que acompañara a Juanma en su lugar. Al principio me lo pensé, ya que llevo desde diciembre de 2014 entrenando muy poco y 113km son muchos, pero por otro lado pensé que al ir por parejas, a ritmo tranquilo y con mi experiencia acumulada en los últimos años, no sería tanta locura. Llevaba 7 ultras de entre 60 y 80 km y era el momento de hacer uno de más de 100 ya.

Los primeros 30 km de carrera pasaron sin darme ni cuenta. Salimos a ritmo facilón Juanma, mi amigo Miguel Maciá (otro lunático que hacía la versión trail) y yo. Sin parar de charlar (sobre todo yo) y de adelantar gente, fuimos disfrutando del recorrido, del barro, de Fort Bravo y de la lluvia de los primeros kms. Me sentía eufórico y poderoso, los kms pasaban sin despeinarme. En el km 30 paramos tranquilamente en el

avituallamiento.  Nos hicimos fotos, gastamos bromas con los otros equipos (llevábamos a uno picado con nosotros) y nos mentalizamos para empezar a subir. Nos habían advertido de la subida, casi 20 km de constante ascenso hasta las antenas de Sierra Alhamilla, a 1300 m de altitud. Una subida que hicimos entera cascando y corriendo, adelantando a ciclistas sin parar.

Migue Macía, Juanma y yo en la entrada de Fort Bravo, poblado del Oeste donde sehan rodado multitud de westerns.
Migue Macía, Juanma y yo en la entrada de Fort Bravo, poblado del Oeste donde sehan rodado multitud de westerns.

Es cierto que había algún km poco ciclable y duro, pero también es cierto que hubo muchos kms de subida fácil por carriles y pistas anchas y que muchos ciclistas estaban muy verdes y no eran capaces de ir dando pedales en cuanto el recorrido se empinó. Fuimos comentándolo toda la subida. Tengo muchos amigos ciclistas que son excelentes deportistas, respetuosos y educados. Yo también monto en bici, aunque por épocas, así que me considero un poco ciclista, pero en esta carrera tengo que decir que ví mucho dominguero, mucho guarro y mucho mal educado sobre dos ruedas. Tiraron geles y envoltorios  en cantidad, derrocharon agua de los avituallamientos (que luego faltó a algunos corredores) para lavar las bicis, nos adelantaron bajando con poco cuidado y sin decir ni una palabra de ánimo, saludo o cortesía. Arramblaron en los avituallamientos como si fuera el fin del mundo o se hubieran colado en una boda, se quejaron cuando algo se había acabado a las voluntarias de mala manera, etc. Muchos iban sin repuestos de ningún tipo (ni bombas siquiera) y otros no sabían ni arreglarse un pinchanzo. Luego he sabido que muchos se han quejado por la dureza del recorrido y porque los avituallamientos no eran de su agrado. Seguro que hay cosas mejorables pero también es seguro que a  muchos les gusta más pasear y fardar de bici que hacer un ultra en semi autosuficiencia. Esto no eran los 101 de Ronda.

En el km 50 se terminó la subida, de ahí hasta meta las bicis lo tenían ya casi hecho. A nosotros nos tocaba seguir corriendo, y a mí la larga bajada tampoco me gustaba demasiado.

Hasta el km 80 todo fue disfrutar, algún pequeño bache mental pero poca cosa. A partir del 80 la cosa cambió. No tengo kilometraje acumulado y  de ahí hasta meta me tocó poner el modo supervivencia y pasar los kms cómo podía mientras veía cómo mi compañero iba cada vez mejor, riéndose, cantando, gritando, haciendo fotos, grabando vídeos, etc. Los kms en vez de ir pesándole lo iban fortaleciendo, qué tío. Si yo llego a estar en mejor estado de forma y no hubiera tenido que arrastrarme los últimos 30 km, nos lo hacemos en 2 horas menos. Fui un verdadero lastre para el. Las 2 últimas horas, en total oscuridad, viendo las luces a lo lejos sin saber si te quedaban 10 km o 1, se me hicieron duras. Iba totalmente agotado y muerto de sueño. Me esforzaba en correr porque quería llegar antes, sólo de pensar en ir a 10 minutos/km que era a lo que se iba andandando se me hacía eterno. En los últimos 10 km me esforzaba en correr 2 o 3 km y luego me premiaba con un descanso de 500 m andando. Así estaba.  Por suerte físicamente me encontraba bien, sin molestias musculares, dolores,  ni atisbos de calambres. Algo que aún hoy me tiene muy sorprendido y que achaco 100×100 al estricto plan de hiratación que seguimos los dos.

Km 75 aprox. de carrera. Detrás de mi compi empezando a sufrir.
Km 75 aprox. de carrera. Detrás de mi compi empezando a sufrir.

Alimentación

El tema alimenticio sigue sorprendiéndome en cada carrera. A pesar de haber descuidado también algo la alimentación en los últimos meses y de no hacer casi ningún entrenamiento largo en ayunas, decidí seguir con mi plan de desayunar muy poco, no cenar pasta el día anterior, comer poco en carrera y  nada de geles. Sabía que llegaba con menos adaptación, pero al no pretender correr a ritmos exigentes en ningún momento pensaba que no era un problema. También confiaba plenamente en la bebida de hidratos (superalmidón) UCAN Generation.

Me tomé antes de salir, unos 15 minutos antes, una dosis doble (50 gramos) en 500 ml de agua. A las 3 horas me tomé un sobre (37 gramos) diluido en 500 ml de agua a medias con mi compañero. Además en los avituallalmientos comí naranjas, frutos secos y trozos de plátano. En el avituallamiento del km 50 (antenas de Sierra Alhamilla) me tomé 3 o 4 vasitos de caldo ardiendo que me sentaron fenomenal, ya que hacía un frío tremendo allí arriba. Fue una sorpresa encontrar allí un grifo de caldo caliente.

En el avituallamiento especial, km 68, un segundo sobre de UCAN a medias con Juanma, un plato pequeño de arroz y media barrita de proteinas de Nutrisport (la otra media Juanma). De ahí hasta meta, ya prácticamente no comí nada. Otra media barrita de proteínas  y en los últimos 12-15 km una gominola de vez en cuando para ir distrayendo al cerebro. Según el reloj de Juanma gastamos unas 10.000 calorías.

Momentos previos a la salida, 8 a.m.
Momentos previos a la salida, 8 a.m.

 

Hidratación

Aunque llevaba mochila, la llevaba sin la bolsa de hidratación. Para beber llevaba un bote de Salomon de esos azules que se aplastan, vacío, guardado en la mochila y que no saqué en toda la carrera. A demás llevaba un bote rígido de los de  bici que llevaba también vacío y sujeto al pecho. Mi idea era usar el bote rígido en los avituallamientos para prepararme la bebida con los sobres de UCAN y el otro para beber agua. No transporté agua en todo el camino, salvo algunos kilómetros en el tramo final (15 últimos kms) que llevaba el bote medio lleno de agua en la mano y que iba bebiendo a pequeños sorbos para distraerme principalmente. Bebiendo agua en cada avituallamiento tuve suficiente, llegando a estar entre 2 y 3 horas sin beber agua.

Además del agua, tomé agua de mar Totum Sport, una ampolla cada 2 horas. En eso fuimos muy estrictos los dos y cada dos horas exactas, nos lo tomábamos como un premio. No tuve ni un sólo atisbo de calambre o molestia muscular. Tampoco sensación de sed más allá de la normal. No llegué deshidratado a ningún avituallamiento ni tuve que beber grandes cantidades de agua en ninguno de ellos. También es cierto que salvo un rato por la tarde no hizo calor y que no sudé mucho, y eso ayuda. Pero el machaque muscular al que sometí las piernas estoy seguro que me habría pasado factura tarde o temprano si no me hubiera ido tomando las ampollas de sales cada dos horas.

Además, tanto al acabar como a las 24 y 48 horas de terminar tenías las piernas muy bien a nivel muscular, pudiendo bajar y subir escaleras con normalidad, saltar e incluso correr. Nunca había tenido las piernas tan bien después de una carrera ni la mitad de larga. Me notaba cansado a nivel general y con el sueño alterado,  pero muscularmente perfecto.

 

Saliendo de Fort Bravo los 3.
Saliendo de Fort Bravo los 3.

Algunas conclusiones

1- Un ultra es una cosa muy seria que no se puede tomar a la ligera y para la que hay que ir muy bien preparado. En Ultra Sierra Nevada corrimos mucho rato de noche (salida a las 3 a.m.), pero vas fresco, rodeado de corredores y las cosas se ven de otra manera. Cuando llevas 90 km en las piernas y se te echa la noche encima, en mitad de la montaña, con subidas y bajadas muy pedregosas, sin cobertura en el móvil y sin que haya nadie cerca, te das cuenta de que cualquier contratiempo, una lesión, caída, un desvanecimiento, etc.,  puede complicarte mucho la vida y hacerte pasar un muy mal rato. Yo iba con Juanma, no hacía mucho frío aunque si parabas te congelabas, y no era un recorrido muy montañoso, pero me imaginaba solo, lloviendo, con frío y en terreno más escarpado y se me ponían los pelos de punta. Por eso me parece aún más absurdo y sin sentido que la FEDME se fije tanto en si llevamos un calzado u otro en lugar de fijarse más en la experiencia previa de  cada corredor a la hora de afrontar este tipo de carreras.

2-Volví a correr con mis viejas MONO y salvo para la última bajada que era muy pedregosa,  de noche, yo iba muy agotado y las zonas de impacto están muy, muy gastadas, han sido el calzado perfecto para mi. Comportamiento excelente en el barro, en los charcos, en la arena de playa, etc. Se acerca el momento de sustituirlas por las mismas. No creo que en carreras por muy técnicas o largas que sean vuelva a usar las OSO. Las sensaciones, polivalencia, comodidad, ligereza y confort que me dan las MONO son insuperables. Las OSO sólo me ofrecen más robustez. No me imagino haciendo esta carrera con un calzado cerrado, perdería encanto y hubiera ido mucho peor.

3-Cada vez soy más consciente de la importancia de beber sales minerales en carrera. La comida es importante, por supuesto, pero el cuerpo tiene recursos y es capaz de funcionar con poca o muy poca comida. Sin embargo, en cuanto falla el equilibrio hidroelectrolítico, el cuerpo no funciona. Hasta ahora,  conseguir estar tantas horas aportando sales de manera equilibrada me resultaba complicado y engorroso. Usaba los sobres Recuperation sabor naranja sin azúcar que tenía que preparar en medio litro de agua y beber de ahí. Acababa siempre cansádome de beberlo y de prepararlo, además de tener que contar con medio litro de agua cuando quería prepararlo. Ahora me bebo una ampolla de 20 ml de un sorbo y bebo el agua que me apetezca, que suele ser poca, facilitándome mucho la ingesta de sales.

4-Correr en pareja me ha gustado. Aunque hay momentos, sobre todo cuando vas jodido, que me gusta concentrarme en mi mismo, no hablar ni que me hablen, son mayoría los momentos en los que disfruto de la charla y de la compañía. Además, un buen compañero sabe cuando tiene que callarse o prefieres que te hable, y si no se lo dices. 14 horas y media en estas circunstancias dan para conocerse mucho y hablar de muchas cosas. No se si siendo un grupo más grande hubiera ido tan cómodo o habría acabado harto de todos (me inclino más por esto último),  habrá que comprobarlo algún día.

5-Correr de noche tiene su encanto, pero terminar de noche es muy jodido. Sólo ves dos metros y no sabes cuanto te queda ni cómo es el terreno, o si las luces que ves son de un cortijo o del pueblo al que vas.

6-Cuando vas agotado nunca hay que preguntar a los  voluntarios, a los de Protección Civil o a cualquier lugareño que te encuentres cuantos kilómetros quedan, ya que suelen no tener ni idea y cada uno te dice una cosa. Lo que para ellos en ese momento (5 km arriba o abajo sabiendo que llevas casi 100) parece ridículo, para tí es un mundo. Y si además das con unos graciosillos de Protección Civil que por gracia o por animarte, te dicen cuando te estás arrastrando pensando que quedan apenas 2 km que quedan más de 10 y sólo ves oscuridad delante tuya…en fin, te pueden hundir.

Para casi terminar, dar de nuevo las gracias a Juanma por esta carrera. Si no es por el ni hubiera terminado ni me hubiera inscrito siquiera.

También dar las gracias a Domingo, el organizador. Se que se ha esforzado y eso se ha notado con respecto al año anterior. El trazado nuevo también es un acierto.

Una prueba más para la FEDME de que podemos correr con sandalias (al menos determinadas carreras) con las mismas garantías usando este tipo de calzado que cualquier otro.

#VaportiFEDME

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