#SubidaVeletaContraEla

 

Hola a todos!

Llevo mucho tiempo sin escribir en el blog. Desde final de Marzo, si no me equivoco. Y hoy estoy aquí de nuevo para contaros mi próximo reto:

#SubidaVeletaContraEla

Bueno, ese es el nombre del reto. La historia, ahora mismo os la cuento.

Todo este tiempo ha dado para mucho. Terminé Sierra Elvira el 18 de Marzo más agotada de la cuenta, y al no recuperar, visité al médico. Tenía anemia. De esas que no te dejan tirar de tu cuerpo. Ahora ya sé de donde saqué yo mi fuerza para terminar aquella carrera. Pero en fin, a lo que vamos, tratamiento desde entonces y hasta Octubre, seis meses de momento.

Por aquellos días, mi hermano Ignacio y mis amigos Antonio, Quirós y Curri, andaban recorriendo el Camino Lebaniego.  Poco les quedaba para finalizar aquella peregrinación cuyo objetivo era recaudar fondos destinados a la investigación de la ELA.

Al mes siguiente, sería Santi Ruiz, quien participaría en el Ultra Tri de Motril por la misma causa.

Yo, mientras tanto, quería recuperarme. Volver a disfrutar corriendo. Y aunque el tratamiento haría su efecto, necesitaba una motivación para hacerlo.

Entonces leí una publicación de mi amigo Jorge Abarca, donde contaba que en poco más de un mes, se embarcaría en su último reto, haciendo el camino francés a Santiago con todo su equipo pedaleando. El último reto, decía. Pero qué va, la lucha no podía terminar. Mientras haya a su alrededor personas que podamos movernos, seguiremos haciendo retos por su causa y por la que haga falta. Porque estamos vivos, sí señor!

Y no lo dudé un segundo.  Jorge Abarca, mi amigo preso de la maldita Ela, sería mi motivación. Él me ayudaría a salir “del bache” y yo tenía que hacer que valiera la pena.

Siempre dice que le he ayudado mucho. Eso dice… Pero lo cierto es que yo no he movido un dedo por la ELA. Mejor dicho, contra la ELA, porque por esta enfermedad yo no pienso hacer nada. Sólo luchar contra ella.

Con no mover un dedo contra la enfermedad, me refiero a moverme… “literal”. Así que pensé en marcarme un reto deportivo para seguir luchando por un mundo sin ELA.

Eso, además, me ayudaría a recuperar, porque no hay mayor motivación en esta vida para conseguir algo, que ayudar a los demás.

Le dí muchas vueltas al tema. Tenía que ser algo difícil para mí, que para eso se trataba de un reto.

Revisando “mi historial runner”, pensé en mi mayor distancia, el Ultra de Sierra Nevada. Fueron 65 kms, y la verdad, hacer más, yo sóla, me parecía una barbaridad.

Pero tampoco podía hacer una media maratón o maratón por Jorge. No por desmerecer estas pruebas, que no veas lo mucho que cuestan, sino porque yo ya había hecho varias veces esas distancias, y para hacer que la lucha valiera la pena, como ya he mencionado antes, tenía que ser algo especialmente complicado para mí, y tenía que encontrar “LA CARRERA”.

De repente me topé con esta fotografía.

Cuanto significa para mí. Y sé que para él también. Fue en la Mini Subida al Veleta del año 2015. Jorge aún podía correr. Con mucha dificultad pero sin perder ese sentido del humor que tanto nos hizo reír, logró alcanzar la meta rodeado de gente que lo animaba y gritaba su nombre.

Fue un momentazo. Un orgullo acompañarlo. Y con esta imagen captaron aquel momento a la perfección. La cara de Jorge cuenta esta historia de superación. La nuestra refleja la felicidad que nos produjo ayudarle a lograrlo.

Y entonces pensé en La Subida al Veleta. No en la mini, sino en los cincuenta. Desde el paseo del salón al Pico del Veleta por la carretera de la Sierra.

Esa sería mi carrera contra la ELA.

No supera en kilómetros a mi mayor distancia, pero creo que sí en dureza. Son 50 kms de continua subida sin tregua, en asfalto, el 6 de Agosto sin apenas tramos de sombra, y además, me enfrentaré a ella sóla (MIEDOOOO).

Me inscribí entonces, hace ya un mes,  o mes y medio, no lo recuerdo. Pero no dije ni una sóla palabra habiendo dos motivos fundamentales para ello:

Primero. Tenía que recuperarme de mi anemia. Lo primero es la salud, y si no mejoraba, no me enfrentaría a la prueba. Por tanto, para qué decirlo o publicarlo en las redes sociales, si eso me iba a someter a la presión de tener que hacerlo. Sí…, hubiera sido mejor comenzar a entrenar este reto estando en un buen estado físico, pero las cosas vienen como vienen y así hay que afrontarlas!

Segundo. Jorge Abarca y su equipazo, harían de nuevo el camino a Santiago. Esta vez el camino francés, pedaleando durante dos semanas para recaudar fondos dentro de “Project Mine”, su nueva campaña. Todo destinado como siempre a la investigación de esta enfermedad. Y yo quería que todo el mundo estuviera pendiente de ellos, evitando que ni una sóla mirada se posara ni en mí, ni en mi reto.

Y valió la pena. Porque finalizaron el Camino y consiguieron terminar de recaudar los 10.000 €, objetivo inicial de esta campaña. Emocionaron a muchas personas, animaron y ayudaron a otras tantas que lo necesitaban. Sufrieron las temperaturas extremas en cada una de las etapas. Muchos kilómetros en las piernas. Fue una auténtica hazaña.

Los tres retos deportivos seguidos por Facebook en la página “Camino4Ela”, han sido todo un éxito. Grandes personas movidas por una misma historia. La de tantos enfermos de ELA y sus familiares. Por todos ellos lo hicieron, para ayudarles.

 

Y mi amigo Jorge es caso aparte, porque si a los demás, personas sanas, les ha costado sudor y sufrimiento lograr estos retos, imaginaros a Jorge, con la enfermedad a cuestas y las limitaciones que esto le provoca. Es de otro planeta, aunque creo que él aún no lo sabe. Pero se ha convertido en un GRANDE.

Por todo ello, pienso… ¿ y yo que puedo, no voy a hacerlo? Claro que lo haré, o al menos lo intentaré. Más que con todas mis fuerzas, con todo mi corazón. Y a un mes de la carrera, no tengo ni la más remota idea de si lo lograré, pero no importa.

La intención es buena, la causa todo lo vale, y espero que vosotros, amigos, seguidores y familiares, hagáis que tenga sentido intentar alcanzar esa meta. Porque seguimos luchando con el alma. Porque tenemos que dar continuidad al reto de Jorge y seguir recaudando fondos para la investigación de la ELA.

Sólo entonces, pase lo que pase el día de la prueba, habrá merecido la pena.

Son muchas cosas las que quisiera contaros y lo haré. Llevo un mes y medio entrenando y han sido muchas personas las que me han ayudado. Pero por hoy, lo dejamos.

Lo primero que tenía que hacer, era reunirme con Jorge, tras haberse recuperado de su Camino a Santiago, y contarle esta historia. Ahora que lo saben él y su mujer, Maribel, puedo contároslo todo por aquí. Pero tantas emociones juntas, no puedo describirlas en un sólo día. Así que continuaré.

Mientras tanto, seguiré soñando con que se repita esta imagen de los dos juntos en la meta del Veleta, pues aunque no me acompañe físicamente lo llevaré conmigo todo el camino.

 

El reto está en marcha amigos! #SubidaVeletaContraEla , no lo olvidéis. Y no se admiten peros, sino ánimos. Yo prometo poner todo de mi parte para lograrlo. Pero vosotros tenéis que acompañarme. Os espero!

 

 

 

 

 

 

 

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