Rock’n’Roll Maratona de Lisboa 2015

Cuando en Diciembre de 2012 corrí mi primera maratón con Paqui en Málaga, juré que no volvería a hacerlo. Suele pasar, verdad?

La experiencia fue increíble, inolvidable y aunque dolorosa para mí por la lesión que me causó, no cambiaría nada de lo allí ocurrido. Fue un día que ya quedará grabado para siempre en mi memoria.

Una vez conseguido ese gran reto que todo corredor sueña, y debido a mi pasión por la montaña, no volví a plantearme hacer en asfalto esa distancia. Ya era maratoniana!

Pero pasado ya algún tiempo, llega el día de mi 40 cumpleaños, y con él la fiesta que organizamos Charlie (mi marido) y yo para celebrarlo. Y allí, mis hermanos, primos y algunos amigos, nos reúnen a los dos para contarnos cual era nuestro regalo…. Un fin de semana en Lisboa con todos los gastos pagados y…. con la inscripción a la Rock`n`Roll Maratona de Lisboa 2015 incluida!

Así que entre risas, entusiasmo y nervios, recibimos este regalo con la convicción de que íbamos a lograrlo. Había 9 meses por delante y por qué no? Podíamos cumplir con el reto que nos habían propuesto!

http://www.cualquierapuedehacerlo.es/wp-content/uploads/2015/10/IMG_20151020_122146.jpgY como el tiempo corre que vuela, el pasado viernes 17, cruzábamos el Puente 25 de Abril, pensando que en menos de 48 horas, cuando pasáramos corriendo junto a él, ya estaríamos agotados por el peso de los treinta y tantos kilómetros que llevaríamos corriendo.

El fin de semana pre maratón lo pudimos disfrutar pero con “recortes” 😉 Ya conocíamos la ciudad, por tanto no nos dolió demasiado no poderla patear de arriba a abajo. La ciudad de Lisboa tiene muchas cuestas! Y no podíamos agotarnos.

Tampoco bebimos tanta cerveza ni oporto como nos hubiera gustado. Ni comimos todo lo que hubiésemos querido en esta ciudad en la que se come tan requetebién! Todo muy comedido, bebiendo mucha agua, tomando nuestra fruta, y cargándonos de hidratos y proteínas. Menos mal que he estado yo ahí para meter a Charlie en verea 😉 pobre!

Aún así, disfrutamos de los pequeños paseos, de los restaurantes y del ambiente de estos días. 24.000 personas se daban cita para correr entre la maratón, la media y otras carreras populares, el domingo 18!

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Y por supuesto nuestro amigo Jorge Abarca, “se vino” con nosotros dándonos toda la fuerza necesaria para afrontar una prueba como ésta. Llevando tu reto allá donde vayamos, estoy segura de que conseguiremos grandes avances en esta enfermedad que nos afecta a todos! Gracias por tu lucha, y todo lo que estás haciendo por aquellos que puedan padecer la ELA en un futuro. Eres muy grande, NUESTRO EJEMPLO.

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El sábado también fue el día de la recogida de dorsales. No os podéis imaginar el tiempo que hacía. Diluviaba y hacía muchísimo viento, nos pusimos empapados tan sólo al cruzar una calle, en un momento! Me parecía increíble tener que correr al día siguiente en esas condiciones y ni más ni menos que un maratón! He de decir que me temblaban las piernas sólo de pensarlo. Aunque finamente el domingo el tiempo nos respetó.

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Una vez con los dorsales y las camisetas en nuestro poder, nos dirigimos al stand de Adidas, donde había quedado en encontrarme con mi amiga Clara (yo no corro vuelo). Ella viajó a Lisboa desde Madrid, para correr la media maratón en compañía de Cristina Mitre (mujeres que corren) y otras amigas. Siempre que las veo es antes de una carrera y con prisas, pero lo suficiente para recibir de ellas ese chute de energía que transmiten por sus cuatro costados. Son unas mujeres increíbles, fuertes, y con el mundo a sus pies a golpe de zapatilla.

Y ya lo puedo contar….porque hasta ahora era top secret! Ha salido a la venta el nuevo libro de Cristina “Correr es vivir a tope de power” y allí, en primicia, me enseñó un ejemplar del mismo y la página donde cuenta mi historia de runner junto a Paqui….muy contenta e ilusionada! Así que todo el mundo a comprar el libro 😉

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Junto a Cristina Mitre (mujeres que corren) y Clara Montoya (yo no corro vuelo)

 

20151017_225124Y después de un día no demasiado intenso, volvimos al hotel a prepararlo todo. Había muchos corredores alojados en este hotel pues estaba junto a la meta, y nos ofrecían el domingo el desayuno desde las 6 am, todo un detalle teniendo en cuenta que nos debíamos trasladar hasta Cascais donde daba comienzo la carrera a las 8:30h.

Descansando todo lo bien que se puede la noche antes de una carrera así, nos pusimos en pie a las seis de la mañana y lo primero que hicimos fue bajar a desayunar. Había de todo lo necesario. En mi caso, tomé naranja, café con leche y tostada de pan integral con tomate, pavo y huevos revueltos. Un chute de energía y proteínas!

Habiendo desayunado esto, he de decir que durante la carrera lo único que tomé, fue el agua de mar totum sport de laboratorios Quinton, que nos mantuvo hidratados y recuperando las sales que perdíamos durante el esfuerzo, agua en cada avituallamiento y barritas blandas de infisport en pequeñas porciones y de forma continuada, para ayudar a nuestras piernas a no perder todo el fuelle!

La carrera fue tal y como esperaba. Para mí, una maratón se puede resumir en tres fotografías, que describen la alegría y la euforia del comienzo, la agonía de los últimos kilómetros y la felicidad (con sonrisa desencajada) de la llegada a meta.

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Y justo así fue. Hablé con Charlie la noche anterior de la importancia que tenía no salir rápido. No dejarse llevar por la avalancha de gente en la salida y frenar tus piernas hasta ponerte al ritmo deseado. Para nosotros, que no hemos entrenado la carrera con series, ni cambios de ritmo para hacer ningún tiempo, sino simplemente para  para terminarla con garantías, nuestro ritmo crucero previsto era de 6 minutos el kilómetro.

Y eso fue lo que intentamos desde el comienzo. Era fácil dejarse llevar a más velocidad. Mucho ambiente, un paisaje precioso por la costa, poco desnivel y mucho entusiasmo. Pero al final clavamos los 5:55 min/km durante los 30 primeros kilómetros. E íbamos muy cómodos.

Los diez primeros pasaron sin darnos cuenta. Entonces le dije a Charlie, vamos a por otros 10, no pienses en los 40! Y así llegó el kilómetro 20, y después el 30 y poco más de 3 horas de carrera. Íbamos fenomenal! Pero de repente, y sufriéndolo más o menos los dos a la vez, un dolor invade tu cuerpo entero, las piernas se bloquean y el ritmo va disminuyendo sin poder hacer nada por evitarlo. El peso de los kilómetros comienza a hacer mella.

En mi caso, lo que más padecí fue el dolor intenso en mi cadera. Parecía que me iba a partir por la mitad. También un dolor lumbar fortísimo, y es que el impacto continuado en asfalto, no me beneficia para nada, pero con eso ya contaba. Lo único que no quería es una lesión nueva, y a pesar de ir dolorida y teniendo en cuenta que era lo normal, me alegraba mucho de no sentir los temidos dolores en la rodilla, isquios…. no parecía que mi cuerpo se estuviera lesionando como ocurrió mi primera vez.

Pero en estos momentos, ya le tocó a Charlie cuidar y tirar de mí. Me rociaba con una “poción mágica” que llevaba, que me aliviaba y adormecía el dolor y así poco a poco podía ir tirando. Allá por el kilómetro 32, veíamos mucha gente que portaba carteles que decían “ahora te toca correr con el corazón”. Qué frase! Qué cierta…. tu cabeza y tu corazón hacen tándem para obviar a tus piernas y tirar de tu cuerpo hasta meta. No dejar de visualizarte en ella, para mí es el secreto de poder con esta prueba.

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También hubo frasecitas como… “te pillamos un taxi?” Bueno, unas notas de humor en momentos así, vienen bien! Aunque he de decir que me dieron ganas de estrangular a la chica que llevaba esa pancarta! 😉

Y de repente, te parece increíble cómo después de haber corrido 37 kilómetros, los 5 últimos se te pueden hacer un mundo. Charlie ya iba agotado y yo creo que aún más. Había olvidado lo que dolía una maratón, pero también sabía que yo podía con eso y con más, y que iba a llegar a meta intentando no bajar el ritmo ni una milésima de segundo más.

En esos momentos, ya recorriendo el centro de la ciudad de Lisboa, no dejábamos de escuchar los gritos de  “força!, está hecho! Y la verdad que sí, que ya estábamos ahí, lo habíamos conseguido juntos de principio a fin.

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Al final salieron 4:19 h según mi garmin, aunque el tiempo que pone en los resultados oficiales es de 4:24 h. En cualquier caso, mi “pequeño gran objetivo” era intentar mantener el tiempo de mi primera maratón que fue 4:30 y sí, Charlie y yo lo hemos conseguido!

Tengo que decir que se ha portado como un campeón, que a partir del kilómetro 25, él entraba en terreno desconocido, y que supo medir sus fuerzas y dominar su cabeza para completar una distancia, que ojo, no es cualquier cosa, por algo esta carrera es la llamada prueba reina del atletismo. Mucho respeto, que la maratón te pone rápido en tu sitio!

La línea roja, fue ni más ni menos lo que corrimos!
La línea roja, fue ni más ni menos lo que corrimos! Desde Cascais a Lisboa!

 

Y bueno, aunque de momento, no soy minimalista, he de decir que mis pies llegaron perfectos! Ni roces, ni ampollas ni dolor de uñas. En mi caso las Pegasus de Nike, son mis preferidas para distancias largas. Charlie llevaba unas Saucony y también fenomenal.

Por la tarde, aunque doloridos, salimos de paseo, bebimos cerveza y oporto y comimos todo lo que los días previos no pudimos! Fue una sensación extraordinaria, relajación total habiendo pasado la maratón ya y….. dormimos como niños chicos!

Pues hasta aquí mi experiencia en mi segunda y ÚLTIMA maratón de asfalto. Sí, sí, y lo dejo por escrito. Cuando después de mi resonancia magnética, se supo que mi lesión era una pequeña rotura en el labrum de la cadera, mientras un médico me dijo que dejara de correr para siempre, otro (traumatólogo y deportista), me dijo que podía empeorar corriendo o poniéndome de cunclillas y con un mal gesto…. Me dio vía libre para entrenar y llevar a cabo mis dos grandes retos del año. El Ultra Sierra Nevada (65 kms en montaña) y la Maratón de Lisboa (42 kms en asfalto).

Me dijo que si eso me hacía feliz, que adelante, dándome por supuesto pautas a seguir para cuidar mi cuerpo en la zona afectada. Y si llegado el día esto empeoraba, siempre podríamos contar con la cirugía.

No lo dudé ni un momento y hoy me siento plenamente feliz por la decisión tomada.  Afortunada de haber conseguido de forma satisfactoria los dos retos, sin haber empeorado de momento. Pero no hay que tentar a la suerte. Y si bien es cierto, que puedo empeorar corriendo o no, también es cierto que el impacto en asfalto y continuado, no me beneficia para nada. Y de sobra me he dado cuenta en estos meses de entrenamiento. Así que me alejo de la serpiente gris que tantas alegrías me ha dado, y me quedo con mi montaña, sin más retos que cumplir y con el único objetivo de pasarlo bien entre familia y amigos.

Empecé a correr con 36 años, y a mis 40, he conseguido mucho más de lo esperado. De ahora en adelante habrá citas anuales como la de Jarapalos, en las que si yo me encuentro bien, seguiré participando. Pero no hay más ambiciones. Prefiero correr en el monte durante horas con mis Arapahoes, que en una carrera y con la obligación de entrenar para presentarme a ella. No quiero correr si no me apetece, por el simple hecho de que tengo un reto pendiente. Quiero correr disfrutando. Quiero levantarme un domingo para hacer una ruta chulísima en mi querida Granada, o quiero quedarme un domingo en la cama…Yo decido. Y elijo disfrutar, hasta que el cuerpo aguante, de este deporte que tanto me ha dado y que tan fuerte me ha hecho. En mallas y en zapatillas me siento GRANDE!

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Hasta pronto Lisboa, me voy victoriosa!

 

Termino agradeciendo a mis hermanos, mis primos y mis grandes amigos (no los nombro que son muchos pero ellos lo saben), este increíble regalo que nos hicieron. No sólo nos han hecho disfrutar de lo lindo en una escapada mágica, sino que nos han hecho superarnos en un reto no apto para cualquiera. Y venimos felices y cargados de pilas hasta los 50!

 

Y Charlie…. ” a tus pies”, eres un tío MUY GRANDE.

 

 

 

 

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