6.NO HAY UNA SIN DOS – por Ñusi Martos

Transcurrió menos de un mes desde nuestra participación en Cabo de Gata cuando ya estábamos en la línea de salida del Trail de la Sierra de Huétor, nuestra segunda carrera de montaña. Fueron 25 km recorriendo paisajes únicos entre pinares y en plena naturaleza. En esta carrera la dificultad y el desnivel ya eran bastante notables al menos para nosotras, y el trazado esta vez sí nos permitió andar, correr, trepar y por supuesto caernos!. Pero sobre todo y como siempre, empleamos nuestros cinco sentidos en disfrutar y divertirnos. Y una vez más lo conseguimos.

Aquella fue para mí una carrera de sentimientos, que me llevó a escribir una de las crónicas más emotivas que había hecho hasta el momento. Fue la primera vez que entramos en meta bajo los gritos de “Maripuris”. No recuerdo exactamente cuando surgió para nosotras este apodo tan cariñoso y con el que nos sentimos absolutamente identificadas. Tal vez fue en una de nuestras salidas arapahoes, al mostrar nuestra destreza y estilo incomparable en las bajadas al son de nuestro grito de guerra “oyoyoyoy”. Tal vez fue por pedirnos una café con tostada tras más de tres horas de ruta en vez de un tercio fresquito de cerveza. O quizás fue por llevar las uñas pintadas a juego con las zapatillas o el outfit elegido para la ocasión. Sea por lo que fuere, el caso es que ciertamente somos unas maris cualquiera, unas mujeres casadas, que como otras miles trabajan dentro y fuera de casa, que tienen hijos y cuidan de ellos, pero que además, en medio de todo este lío, han encontrado un hueco para realizar aquello que tanto les gusta. Tan simple, tan sencillo y tan gratificante como salir a correr.

Cuando al apurar los últimos metros de aquella bajada que fue la primera subida del trail, comenzamos a escuchar “vamos maripuris”, sentimos mucha alegría y satisfacción, y supimos que era verdaderamente cariñoso y para nada ofensivo, aquel apodo que llevaba tanto implícito. Pues creo firmemente, que en este contexto, Maripuris son aquellas o aquellos que si quieren pueden. Maripuris significa sacrificio, voluntad, coraje, ilusión y sueños. Maripuris en definitiva, somos un poco todos. Y estas Maripuris, otra cosa no, pero valor sí le habían echado al asunto. Porque realmente habíamos conseguido mucho en poco tiempo. Y simplemente fue así porque le pusimos muchas ganas, esfuerzo y sobre todo corazón.

Pero tan sólo puedo hablar en plural de estos sentimientos porque de la misma forma en que me enorgullezco de lo conseguido, reconozco que no hubiera sido posible sin ella. Sin mi amiga y mi compañera. Porque en esta grata experiencia vivida, no hay UNA SIN DOS. Paqui, la otra Maripuri en cuestión.

Ahora que ha pasado el tiempo y echando la vista atrás, me doy cuenta de la importancia que tiene encontrar a alguien que no sólo comparta tu afición, sino que además comparta tus sueños e inquietudes y ponga todo su empeño contigo en intentar conseguirlos. Y ahí estaba Paqui, tan guapa y elegante siempre, subida en sus tacones de vértigo que me impedían imaginarla calzando unas zapatillas de running. Así la conocí, y así me reencontré con ella. Y hasta que la ví correr, sudar y empujarme a vivir todo esto, transmitiéndome todas sus ganas e ilusión, no supe los cojones (con perdón) que tenía la Paquichula en su afición. Y he de decir, que es capaz de ir tan divina a correr como a una fiesta, porque no le falta detalle a la rubia…pero además corre, y corre de verdad. PAQUI ÑUSI TRAIL HUETOR

Mi media naranja en el running, es de esas mujeres 10. Es trabajadora, luchadora, amante de su familia por encima de todo, y la mejor cocinera. Es una ama de de casa excepcional y lleva junto a su marido un negocio familiar. Tiene dos hijos a los que dedica absolutamente todo su tiempo libre y además saca tiempo de donde apenas lo hay, para su gran pasión: correr. Es constante practicando deporte, muy disciplinada y con una voluntad de hierro para sacrificar sus horas de sueño. Pero lo que más me sorprende de ella, es su templanza y saber estar en todas las situaciones a las que se pueda enfrentar. Pocas veces pierde los nervios y siempre es positiva ante la adversidad. Posee esa gran virtud, que yo carezco, y de la cual me gusta aprender un poco cada día, pues ella me enseña casi sin saberlo. Como amiga es de esas que te demuestra desde el primer día, que no hace falta conocerse desde la infancia para llegar a crear una sólida amistad. Siempre he pensado que los amigos son esos “hermanos” que podemos elegir en nuestra vida. Personas que tenemos el privilegio de escoger porque nos hacen sentir bien, nos hacen reír y nos dan todo su apoyo incondicional y sin condiciones.. Ella me lo ha demostrado en momentos felices y en otros que desgraciadamente no lo han sido tanto. Siempre ha estado. Y yo estoy encantada de ir aumentando cada vez más mi familia, con estos amigos “hermanos” que me voy encontrando por el camino, pues cada uno por un motivo ha entrado en mi corazón y ya no han salido.

En este sentido he de decir que me siento absolutamente afortunada. Conservo amigos de la infancia a los que quiero con toda mi alma, intento cuidar a aquellos que encontré a mitad de camino y que siento y sé que merecen la pena, y estoy siempre abierta a conocer a nuevos que me irán aportando cosas nuevas. Y los Qualquieras son grandes protagonistas de estos sentimientos, pues he conocido a gente maravillosa, que me ha mostrado su apoyo en cada uno de mis objetivos. Ni que decir de mis queridos Arapahoes, los mejores! En definitiva, pasar ratos con los amigos, con los de siempre, con los de ahora y con los que vienen, me hace inmensamente feliz y si por cualquier motivo me siento algo abatida, verlos y estar con ellos es mi mejor medicina.

Pero en nuestro deporte preferido, ella es la compañera perfecta. Recuerdo cuando quedábamos hace ya nueve años, en el parque García Lorca de Granada, para pasear a nuestros bebés y dar vueltas y vueltas hablando de todas esas cosas que las madres primerizas y “apretás” hablan. Y así durante horas con tal de que los peques no despertaran. Quien nos diría entonces lo que ocurriría bastantes años después. Algo nos uniría más aún y nos haría demostrarnos lo que seríamos capaces de hacer. Formamos un buen tándem y así nos lo hemos demostrado en cada carrera.

En nuestro comienzo Paqui estaba mucho más fuerte que yo. Me costaba seguirla, y recuerdo que en las salidas con nuestros amigos David y Paco, yo siempre era la última. En nuestra primera media maratón, como ya conté, apenas la ví. Me faltaban horas de entrenamiento. Pero creo que eso mismo fue lo que me hizo superarme. Tenía mi propia meta que alcanzar. Ponerme a su lado y entrar en meta juntas en cada una de nuestras carreras. Muchos madrugones, muchos estiramientos, muchos kilómetros y lo conseguí. Y tras nuestro primer verano de “descanso activo”, llegué fuerte y ambas nos superamos con creces. Una carrera tras otra, nos apuntábamos a un bombardeo, pero siempre con la mente puesta en nuestro gran sueño. Y aunque de todo ello os contaré en su momento, el caso es que hubo ocasiones entonces, en los que yo ya era capaz de tirar de nuestro “gran equipo pequeño”. Animar, marcar ritmo y no dejarla decaer en ningún momento. Pero ella es imparable, constante y cabezona, y de nuevo me lleva con la lengua fuera y diciéndole palabrotas….sí, porque ella es de las que me dice que vamos a dar un paseo y me mete 21 km con 10 de subida ininterrumpida.

Pero así somos nosotras. No nos decimos que no a nada. Lo que quiere una lo hace la otra. Convertimos nuestras ilusiones en sueños comunes y nos ayudamos mutuamente a conseguirlos siempre. En tantas horas corriendo juntas, tanto en carreras, como en rutas de montaña con nuestros indios, hemos compartido todo tipo de situaciones. Algunas, la mayoría, divertidísimas, otras nos han metido en algún apuro, otras nos han dejado literalmente kao, pero siempre hemos superado todos nuestros retos de forma muy positiva. Porque en equipo, el trabajo es mucho más productivo. Lo complicado se convierte en sencillo . Y la alegría se multiplica por dos, así de fácil. Por eso, y no podía ser de otra manera, yo dedico uno de mis escritos a mi querida compañera. Porque es evidente que soy yo solita la que tiene que mover sus piernas y controlar su mente. Porque se que aún sufriendo, he sido capaz de llegar a meta y hacerlo sonriendo. Porque sin embargo se, que sin su apoyo, su cobertura y su actitud, no hubiera logrado rodar tantos kilómetros y superar tantas barreras.

Porque simplemente llevarla a mi lado, aún sin mediar palabra, ver que vamos a una y que lucha por lo mismo que yo, me hace seguir, distraerme, y no permitirme bajo ningún concepto, decaer y abandonar nuestro sueño. Porque si ella puede, yo puedo. Si ella quiere, yo quiero. Y así, con mucho esfuerzo y todo nuestro corazón, las Maripuris, son hoy….simplemente lo que son.

PAQUI ÑUSI TRAILRUNNIG

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