Morir en zapatillas. Nacer en sandalias.

Hoy os dejo con la crónica de Carlos García, madrileño, conocido en las redes sociales como @theredhatrunner, tanto en instagram como en twitter podéis seguirle por este nick. Nos cuenta su paso del correr amortiguado, al correr con sandalias, y estrenarse en una carrera con un tiempazo!!

Enhorabuena Carlos, sigue corriendo como un humano, y acompañado de tu inseparable gorra roja…

Esta es la crónica de una curación. A pesar de que alguna foto que veréis os pueda decir lo contrario, la carrera del domingo 14 de diciembre fue un auténtico placer.

Pero detengámonos un momento en el cómo y por qué llegué a la línea de salida de un diez mil lloviendo a mares y con sandalias y shorts.

Mi historia runnera no es demasiado destacada. No en vano llevo tres años corriendo. Pero desde luego lo que sí ha sido ha sido movida. Quienes me conocen saben que no paro quieto y no me corto a la hora de probar absolutamente todo del universo runnero. Pero siempre con un objetivo. Jamás opinar sin saber de primera mano. Pero esta tampoco es la razón de que acabara calzado con unas sandalias de la marca de Seattle.

correr descalzo
correr descalzo

Hace unos ocho meses decidí probarlas porque debí salir de las pistas de atletismo por culpa de la periostitis. Coincidiendo con esa circunstancia, en esa misma época cayó en mis manos el archiconocido libro de Christopher Mcdougall “Born to Run”. En él se relata la forma y modo de correr del pueblo Tarahumara, cuya característica más llamativa para el corredor popular, acostumbrado a caer en las redes de las tecnologías anti pronación, es que corren en sandalias hechas con restos de neumáticos y correas de piel. Yo era uno de estos corredores bienintencionados. Y no me iba mal! No quiero hablar de tiempos porque siempre habrá alguien mejor que tú pero tras un año de entrenos podía hacer series de 300 a 3′ y miles en 3’25. Pero lo bueno duró muy poco. En seguida empezaron a arderme las espinillas. Y todo se acabó. Todo se transformó en un segundo año de pruebas y más pruebas, masajes y compras inútiles de zapatillas. De todas las marcas y gamas.

Hasta que decidí bajar el drop. Primero fueron las NB Minimus Zero. Para todo, correr y andar. Pero no todo no era suficiente. Yo quería volver a volar… Así que, viendo que las más amortiguadas del mercado no hacían nada por acabar con mi dolor, decidí empezar a ser lo que soy, HUMANO. Empezando por su forma de correr. Y así fue como empecé a trotar en sandalias, primero dos km… Luego tres… Cuatro, seis, ocho (4 descalzo y 4 con sandalias) hasta llegar a los 8-10 diarios. Jamás dejé de escuchar a mi cuerpo, descansando hasta hacer desaparecer las molestias y estirando mucho al principio. Pero éso no significa que no apresurara un poco mi adaptación. Prueba de ello es que volvieron los dolores del pasado. Y se me cayó el alma a los pies.

Pero no me rendí. Descubrí que tenía muy poco desarrollados los músculos antagonistas al grupo gemelo-sóleo. Me puse con la goma de musculación a fortalecer tren superior y los citados grupos musculares y a “entrenar” el dosificar las ansias de volver a los ritmos abandonados. Fueron largos días de primavera, verano e invierno. Pero el trabajo ha dado sus frutos. Comienza la temporada.

La verdad es que para ser la primera carrera en sandalias podría haber elegido una más fácil ciertamente, pero no elegí las pésimas condiciones meteorológicas. Simplemente las afronté con la sonrisa de quien se ve en la línea de salida con un nuevo mundo recién abierto ante ti.

La carrera transcurrió incómoda a más no poder por la cantidad de los inscritos y porque la lluvia les hacía correr con miedo. Esto se tradujo en que mi amigo Pablo y yo (Pablo Huerta, compañero en Club Corredores, un pedazo de crack que me llevó pegado casi toda la carrera) nos pasamos kilómetro y medio esquivando a gente y haciéndonos muchos enemigos por pequeños empujones y pisotones (yo salí peor parado salvando in extremis una caída) lo que nos restó unos preciosos minutos.

Entiendo a los que en este punto pensarán que querer hacer marca en la primera carrera con sandalias es una temeridad pero Pablo y yo éramos un equipo así que debía mantener el tipo, y qué demonios, ya llevaba casi un año con el mono mal llevado…

En general la carrera es adecuada para hacer tiempo pero algo monótona por ser Castellana arriba y abajo girando en Plaza de Castilla. Se hizo duro porque las Mono de Lunasandals (neumático escogido para la ocasión) eran nuevas y la correa de cáñamo hizo de las suyas (ver fotos), por lo que el agarre general se vio algo mermado, teniendo que hacer más fuerza de tobillos en los aterrizajes (de metatarso).

Luna sandals MONO
Luna sandals MONO

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Al final hice los últimos 100 metros a 3’01 el kilómetro, para hacer un tiempo total de 41’29. Quedando totalmente satisfecho dadas todas las circunstancias. Conclusión: un placer sentirse dueño de tus zancadas, señor de tu dedos y ágil cuando la ocasión lo requirió.

Espero que os haya ayudado de algo mi crónica y ya sabéis hacedlo o no lo hagáis pero siempre con cabeza y respeto por vuestro cuerpo. Y cuidad los antagonistas y la técnica!!

A continuación os dejo unas cuantas fotos:

Marcas en distintas partes del pie.
Luna MONO con atado de cañamo
con @guilleqc y @santacenero, corriendo en el Reitro.
Con @guilleqc y @santacenero y yo (@theredhatrunner), corriendo en el Reitro.

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