Maratón de Málaga 2013 barefoot (descalzo)

El domingo pasado corrí por cuarta vez  consecutiva el Maratón de Málaga, lo llevo haciendo desde la 1ª edición. La primera  la corrí con unas Mizuno Wave Rider antes de tunearlas y las tres siguientes las he hecho completamente descalzo, aunque en la del año pasado me tuve que retirar en el km 35 por una herida en el talón. Muchas cosas han pasado desde aquella primera edición, no hay más que leer aquel relato y este, entre ellas la revolución barefoot.

¿Por qué descalzo?

Antes de hablar de la carrera en sí quiero dejar clara una cosa. Ni yo tengo una  habilidad especial ni mis pies han mutado. El ser humano ha corrido descalzo sobre superficies duras desde hace millones de años, es algo natural y muy normal. No es nada nuevo. Lo que pasa es que lo de correr hay que aprenderlo y practicarlo, igual que leer, escribir o hablar, pero todo el mundo puede hacerlo. Con esto no quiero decir que todo el mundo deba correr descalzo, y mucho menos maratones, pero si que todo el que corre debería prestar más atención a su técnica de carrera, sobre todo los que sufran molestias. Pensar en cómo corre el ser humano y cómo corren ellos. El calzado es necesario y muy útil, por eso lo inventamos, pero lo inventamos para que fuese una ayuda y no una carga. Lo inventamos para que protegiera al pie, no para que lo inmovilizara, lo anulara y cambiara radicalmente nuestra biomecánica.

Cuando corro un maratón descalzo, a parte de la satisfacción personal, busco que el que me vea reflexione sobre el calzado que usa y su manera de correr. Que se pare a pensar y ponga en duda las cosas que lleva años dando por sentadas. Que preste más atención y protagonismo al pie y a la manera de usarlo y mucha menos al calzado. Que se de cuenta de que la mejor manera de correr sin hacerse daño es dejando a los pies moverse libremente cerca del suelo y recibiendo la mayor información posible.  Y si esto es importante para cualquier persona adulta, para los niños es algo fundamental. Al fin y al cabo el adulto puede estar ya adaptado (y resignado) a usar un calzado opresor y manipulador del movimiento natural del pie, pero un niño aún no. Si alguien duda de la importancia y de lo positivo que es para el desarrollo emocional y psicomotor de un niño el pasar tiempo descalzo, que se lea esta publicación. 

Maratón de Málaga 2013

En la edición de 2011, la primera descalzo, muy poca gente había oído hablar de calzado minimalista, de barefoot o de gente que corriera descalza. El pasado domingo  en Málaga se veían zapatillas minimalistas por todos lados y hasta alguno en sandalias como @ChemaGonzalez81. En Castellón, que también celebró su maratón ese día, terminaron otros dos corredores descalzos.  Además,  el nivel de conocimiento e interés sobre el tema era manifiestamente mayor que en años anteriores.

Tras retirarme el año pasado con sangre en los pies, le dije a mi hermano que no volvería a correr allí descalzo, que usaría calzado minimalista  la próxima vez. El me contestó que ya le había dicho eso al terminar el año anterior y que repetí. Esta vez volviendo en el coche le dije lo mismo, y el me volvió a decir que el año anterior le había dicho lo mismo. Así que ya no diré nada y el año que viene ya veremos.

La edición de este año era un poco como si fuera otra vez la primera. El cambio radical de recorrido y de la zona de meta y de salida, así lo hacían parecer. En general yo creo que el maratón gana bastante con el cambio, ya que se acerca mucho más a la ciudad y a la gente. No es lo mismo irse a un lado de la ciudad y encerrarse en un estadio que situarse en pleno centro junto al mar y el puerto.

El recorrido era una incógnita y a la vez un aliciente para mi, por eso finalmente no cumplí mi palabra del año pasado y decidí correrla descalzo en lugar de con sandalias tal y como tenía pensado. Al ser un recorrido nuevo y no haber podido preparar la carrera por diversos motivos, cambié mi objetivo de correr con sandalias e intentar hacer mi mejor tiempo por el de correr descalzo sin presiones y sin exigencias de ritmo o de marcas. Así podría disfrutar del recorrido por donde el asfalto fuese amable y bajar el ritmo y adaptarme en las zonas menos favorables. Tampoco voy a negar que el hecho de haber salido en el vídeo promocional de la carrera este año con la etiqueta “Santi Ruiz, corre descalzo” o el propio slogan de la carrera “tu pones las zapatillas, yo mis calles”, han ayudado a que así lo decidiera.

La carrera

Desde la salida voy con la intención de disfrutar y tomarlo con calma, prueba de ello es que me sitúo bastante atrás para lo que suelo hacer siempre. Se da la salida y  paso bajo el arco bastantes segundos después del pistoletazo. Antes de salir del puerto damos un rodeo por dentro y ya pisamos un terreno incómodo para ir descalzo. Los pies están fríos pero muy enteros y al ir despacio no me molesta. Aún así voy con muchísimo cuidado porque es fácil pisar un chino gordo o dar un mal paso (hay alcantarillas, bordillos, losetas, etc).

Maratón Málaga descalzo barefoot 2013
La salida, en el mismo puerto. (Foto cortesía de @surman)

Poco a poco nos vamos estirando y salimos del puerto, para encarar por el paseo marítimo hacia El Palo. Esa zona la conozco de años anteriores y ya sabía que era buen asfalto, así que con los pies ya entrados en calor y con el sol apareciendo por el mar, me dispongo a disfrutar del recorrido. Veo a lo lejos la bandera de 3h15m y decido apretar para cogerla e irme con el grupo.

Los primeros 18 km o así pasan volando, teniendo que ir frenándome para no dejar atrás al grupo. Charlo con muchos corredores que me preguntan, casi todos minimalistas o en transición. Los pies van fenomenal y me encuentro muy bien, pero se de sobra que llegarán tramos peores y  que pasaré más de un bache, así que mantengo la calma. Más o menos en este punto se releva el portador de la bandera por un corredor de refresco, el cual empieza con un ritmo mucho más alto del que debe llevar y dando muchos tirones y cambios de ritmo. Además llegamos al centro de Málaga y empezamos a callejear, lo cual hace que esos tirones se acentúen mucho más por los cambios bruscos de dirección.

La subida por la calle Larios es espectacular. Está llena de gente que forma un estrecho pasillo del tipo de los que se ven en las etapas de montaña del Tour o la Vuelta, o así me pareció a mi. El suelo es de losa grande y es muy agradable al tacto, pero va cambiando continuamente y en muchas zonas está mojado de haber limpiado las calles, por lo que hay que ir con mucho cuidado, los calzados también. El suelo mojado es agradable al tacto, pero mojarse los pies y después pisar suelo seco muchas veces puede ser motivo de salir una rozadura o ampolla, ya que la piel se ablanda al mojarse (cuando pasas mucho tiempo en el agua se arrugan los dedos de las manos, pues igual) y al volver al suelo seco se puede levantar por el roce. Por eso intento evitar el suelo mojado siempre que me sea posible. El callejeo por el centro es entretenido y ameno, pero para seguir a un grupo y con tantos cambios de superficie se me hace complicado.

El grupo de 3h15m con la bandera al fondo.
El grupo de 3h15m con la bandera al fondo y yo detrás. (Foto cortesía de Chano Gómez)
Salida del túnel, sobre el km 25. Probablemtne el peor asfalto del recorrido.
Salida del túnel, sobre el km 25. Probablemtne el peor asfalto del recorrido. Mi cara lo dice todo. (Foto cortesía de Chano Gómez)

En el km 25 decido olvidarme del grupo. Estaba haciendo mucho esfuerzo para ir con ellos. El pacer seguía a tirones y a ritmo por encima del pretendido. Cuando llegaba alguna zona de suelo difícil y se me escapaban, tenía que apretar mucho para cogerlos, como en un subterráneo con un asfalto criminal. Eran piedras pegadas al suelo, eso no era asfalto. Me paré a hacer pis en el 19 y tuve que hacer 2 km a 4.09 para poder cogerlos de nuevo. Del km 20 al 25 íbamos bastante más rápido que los 4.45 que debíamos llevar de media.  Y eso fue lo que me decidió a olvidarme de ellos. Y menos mal que no me empeñé en seguirlos. Todo esto se refleja perfectamente en los datos de mi reloj, que están más abajo.

Del 25 al 30 paso un pequeño bache físico y mental, mi particular muro. Ver al grupo alejarse,  ver que el asfalto no mejora  cuando me quedan 15 o 16 km aún  y sabiendo que los últimos son malos porque los conozco de otros años, no es lo mejor a esas alturas de un maratón. Además coincide con los km más alejados del centro, pasando por polígonos industriales vacíos y  con el asfalto deteriorado y sucio (de tierra y piedrecillas). En ese momento pienso que está empezando el maratón de verdad y que no todo iba ser tan bonito como hasta ahora. Toca sufrir un poquito. Pongo mi ritmo de crucero, acorto aún más el paso,  y a pasar el momento lo mejor que pueda, continuamente haciendo eses para buscar la línea blanca, arcenes y partes de la calle con mejor tacto.

Maratón Málaga descalzo barefoot 2013
Ya en solitario. (Foto cortesía de Chano Gómez)

A partir del 30 me encuentro mucho mejor, llevo un ritmo más vivo pero llegamos entonces a la zona más fea del recorrido. Unas largas rectas en bucle que hacemos alrededor del Martín Calpena donde nos cruzamos unos y otros hasta tres veces. Me recuerda esta zona a los maratones de los triatlones de larga distancia, donde la gente se va cruzando y cada uno va sobreviviendo y avanzando como puede a trote cochinero. Yo empiezo a notar inicios de calambres, pero voy tan concentrado en encontrar la zona menos fea para mis pies que me olvido de ellos totalmente. Pienso que no he bebido casi nada durante el recorrido por evitar las zonas mojadas de los avituallamientos y que eso  ha sido un error.

Cuando pillo trozos buenos (línea blanca, arcén, mediana, etc.), mi ritmo es fluido y me siento ligero y con fuerzas. Pero cuando no tengo más remedio que ir por el asfalto  malo,  mi ritmo se enlentece y me siento cansado, pesado y acalambrado. En uno de esos momentos, al bajar de la mediana al asfalto por el km 39, se me montan los músculos de la parte trasera del muslo  y  casi me tengo que tirar al suelo. Me recupero como puedo con la ayuda de mi hermano que me masajea la zona y sigo corriendo con mucho cuidado de no dar un mal paso o movimiento brusco.

A punto de pisar la alfombra azul de entrada en meta
A punto de pisar la bendita alfombra azul de entrada en meta. (Foto cortesía de Juan Díaz)

Por fin llego a la zona del puerto y adivino la meta. En la entrada al puerto hay losetas que son una maravilla y al final una alfombra azul que estoy deseando pisar. Entro en meta en 3h24m10 tiempo oficial y 3h23m50 tiempo real, según la organización. Mi Garmin, que es bastante exacto y que hasta la media maratón o así iba clavando la distancia, me marca unos 700 metros de más, probablemente debido al callejeo y a mis continuas eses buscando el mejor asfalto (corría hasta por las zonas de aparcamiento). El ritmo medio marcado por mi reloj fue de 4´45″/km con unas pulsaciones medias de 153.

Mis pies y piernas.

Los pies acabaron en perfecto estado, mejor que en anteriores maratones. Ni un roce o zona de sensibilidad. Esa misma tarde estuve descalzo en casa sin problema. Sólo tengo como secuela un moratón en la parte de abajo del dedo pequeño del pie izquierdo, como si me hubiera dado un pellizco o un golpe, pero sin dolor y sin estar más sensible al tacto, es sólo color. El resto está perfecto, ni dolorido ni con agujetas o sobrecarga. Durante las  primeras 24 horas después de correr los pies los sientes continuamente como a mayor temperatura que el resto del cuerpo e hinchados, como cuando sales de nadar o del gimnasio y te sientes los brazos hinchados.

La planta de uno de mis pies justo al cruzar la meta. (Foto cortesía de Chano Gómez).
La planta de uno de mis pies justo al cruzar la meta. (Foto cortesía de Chano Gómez).

Las piernas igual, ninguna secuela. Yo suelo tener dolor de agujetas a los dos días, pero no tuve nada. Andaba y bajaba escaleras con total normalidad, como si no hubiera corrido. Al día siguiente notaba algo de carga en sóleos pero haciendo unas cuantas sentadillas profundas, desapareció. La recuperación post carrera cuando corres descalzo en asfalto es algo tan diferente a cuando corría con calzado amortiguado que es muy difícil explicarlo sin parecer una exageración. Más que recuperación es como si no hubiera habido desgaste. Es más, te notas los pies y las piernas al día siguiente más fuertes. Los que lo han probado, lo saben.

Anécdotas

Fueron muchísimas menos las bromas que me dijeron durante el recorrido, en la salida y en la meta por ir descalzo. Muchísimos corredores me conocían y otros muchos conocían el barefoot, incluso entre el público, y así lo expresaban al adelantarme, al adelantarlos o al pasar por donde estaban viendo la prueba. Otros muchos sí se extrañaban, y una mujer de cierta edad me gritó con un simpático acento malagueño y muerta de risa: “¡Pareces la Chunga, que bailaba descalza!” lo cual, dicho en uno de los peores momentos por el km treinta y muchos, hizo que fuera muchos metros con una enorme  sonrisa en la cara.

Alimentación

Cena ligera a base de fruta, huevos duros y embutido,  y desayuno a base de frutos de secos (almendras y nueces), un aguacate, 2 huevos duros, 1 plátano y varias mandarinas. Además, camino de Málaga paramos en un bar y me tomé media tostada de mantequilla y un café cortado sin azúcar.  Justo antes de la carrera me bebí medio bote de 750 ml de Energy + (mezcla de hidratos de carbono complejos de absorción lenta) y sobre el km 25 el otro medio bote. A parte de eso bebí agua en algún avituallamiento y me comí 2 trozos de plátano en otro. Creo que tuve que beber un poco más.

Conclusiones

Siempre que pueda seguiré corriendo el maratón de Málaga, independientemente de mi estado de forma en ese momento. Pienso que es un maratón que tiene mucho futuro ya que están apostando fuerte por el desde el ayuntamiento y me resulta muy cómodo (y barato) ir el mismo domingo, correr y volverme. No creo que lo vuelva a hacer descalzo. Ahora el cuerpo me pide hacerlo con sandalias  y exprimirme,  dependiendo sólo de mi estado de forma y condiciones físicas, no del terreno. Pero nunca se sabe…

Pienso que, a pesar de todo, es un buen maratón para hacerlo descalzo siempre que se esté bastante habituado y no se tengan objetivos de tiempo. Se puede hacer perfectamente y la variedad de terrenos y tipos de asfalto que hay hace que sea muy entretenido, divertido y bueno para experimentar. También tiene ese punto de sufrimiento que lo hace especial, como todos los buenos retos.

Felicitar desde aquí a todos los finisher, especialmente a los Qs, a los miembros de #TheClub y a los del TriGranada. Pude saludar a muchos amigos y conocidos y conocer o desvirtualizar a otros, pero me faltaron otros muchos. Demasiado para llegar el mismo día con la hora justa, tener que recoger el dorsal (gracias Juan Carlos Aguilera por retirarlo por mi cada año), correr y volverme zumbando.

Dar las gracias a todos los que me animaron y felicitaron, tanto allí como por las redes sociales, a la organización de la carrera (responsables de la cuenta en Twitter y Facebook  y responsables de prensa) por la atención prestada, a Sapiens Human Runner por su apoyo y por supuesto a mi hermano Moisés por acompañarme y estar siempre disponible sin condiciones.

El año que viene, más.

Delante del stand del Colegio de Podólogos de Andalucía. No daban a basta entre 4  o 5 para reventar ampollas y curar heridas causadas por el calzado (y no creo  que nadie estrenara zapatillas ese día)
Delante del stand del Colegio de Podólogos de Andalucía. No daban a basto entre 4 o 5 para pinchar ampollas y curar heridas causadas por el calzado (y no creo que nadie estrenara zapatillas ese día) Fotógrafo: @arapajoejefe

Vídeo de mi entrada en meta

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