Ironman Lanzarote 2011, mi primer Ironman

Ya han pasado 6 días y poco a poco voy asimilando el haber terminado mi primer ironman. Más que por la carrera en sí lo digo por todo el proceso, que ha durado un año.

En realidad ha durado más, unos cuatro años, lo que pasa es que no me lo planteé realmente hasta que hice la inscripción en junio del año pasado.

Una cosa me fué llevando a otra. Primero fué una media maratón, luego un maratón y después dos más. Luego llegó un triatlón medio Ironman y después otro (misma distancia pero bastante más duro). Y por fin un Ironman. Pero no podía ser cualquier Ironman, tenía que ser el Ironman de Lanzarote.

Entre medias, muchas medias maratones más, carreras por montaña, alguna travesía a nado, marchas ciclistas, etc. Y muchos entrenamientos en solitario. Casi la totalidad en solitario. Muchas horas robadas al sueño y sobre todo a la familia. El irte a cualquier sitio y llevar siempre las zapatillas y cuando podía la bici, por si acaso. Ir a la playa en verano con los cubos, las palas, los flotadores y las gafas de natación, por si acaso. Por si acaso encontraba un hueco y podía aprovecharlo. Muchos meses de dudas y de aprendizaje. De cuidar mucho la alimentación. De no saber qué pasará ese día tan esperado.

Y pasó lo que tenía que pasar. Yo no quería terminar un Ironman. Yo no quería ser finisher por un día y acabar pensando que ni uno más. Yo quería disfrutarlo. Disfrutar de la larga distancia. Quería disfrutar el Ironman de Lanzarote de principio a fin. Y para eso tenía que hacer una natación correcta, hacer una bici lo más digna posible y hacer toda la maratón corriendo. Para mi todo el que acaba un Ironman me merece un respeto, y más el Ironman de Lanzarote, pero yo no quería andar en la maratón. No quería llegar a ese nivel de agotamiento. Probablemente sea porque ante todo me considero corredor y disfruto corriendo, y si no hubiera podido correr toda la maratón no habría disfrutado plenamente del Ironman (aunque habría terminado de todas formas).

La natación me salió bien. No me puse muy adelante para evitar un poco los golpes pero no me libré de ni uno. 1500 personas saliendo a la vez es lo que tiene. En palabras de mi amigo Juanma, allí presente, “eso parecía una almadraba”. Busqué mi hueco como pude, nadando mucho rato con la cabeza afuera e intenté ir lo más pegado posible a las boyas que delimitaban el circuito. Por eso me llevé tantas tortas, porque todo el mundo buscaba esa zona.

La salida del agua tras la primera vuelta es increíble. Con la playa abarrotada de gente sales del agua, corres unos 20m, y vuelves a entrar para hacer la segunda vuelta. La gente chilla y aplaude como loca. Es un momento muy emocionante.

Ahora toca la bici. Después de pensarlo mucho decido no llevar el traje de triatlón debajo del neopreno y lo que hago es ponerme el maillot seco. Creo que acerté porque fuí muy cómodo con él. Tiene más bolsillos, no da calor y en caso de fresquito se agradece. Sólo hubo un rato de fresquito, atravesando el Parque Nacional Timanfaya. lo demás fué todo con una temperatura bastante agradable gracias a las nubes.

En la bici había pensado comer y beber cada 15 minutos, y así lo hice. Incluso cuando no tenía nada de ganas ni de comer ni de beber no me salté ni una toma: trago de agua, trago de sales, trozo de barrita. Tuve que parar hasta 8 veces a mear solamente en la bici, pero prefería eso a encontrarme deshidratado después.

Además, en el avituallamiento especial del km 104 donde te daban la bolsa personal de comida entregada por cada uno en la salida me comí dos bocadillos de paletilla ibérica con aceite de oliva que que supieron a gloria. Seguí el consejo que me dió el triatleta murciano Ramón García y me bajé de la bici, me senté, y comí tranquilamente disfrutando de la estupenda vista que había desde el mirador de Haría. Además de los bocadillos me bebí un bote de agua con magnesio, un redbull y me comí dos plátanos y cuatro comprimidos de alga espirulina. No llegué a estar parado ni diez minutos.


A partir de ahí ya casi nadie me adelantaba, y poco a poco empecé yo a adelantar a alguno. En los últimos 50km adelanté a mucha gente y cada vez me encontraba con más fuerza y con más ritmo. No me lo creía.
Conforme me acercaba a la zona de transición en Puerto del Carmen iba cada vez mejor y cada vez más feliz, porque veía que iba con fuerzas suficientes para disfrutar durante el maratón. Lo que habia soñado.

En esta foto parece que estoy cogiendo la bici, pero la estoy dejando. En ese momento me siento genial, como si no acabara de darle una vuelta completa a Lanzarote en bicicleta.
Me cambio de ropa y a correr. También me pensé mucho lo de la ropa para correr, y finalmente me decidí por cambiarme el pantalón de triatlón por uno de correr. Estoy más acostumbrado a ellos y son más fresquitos. Tuve que ponerme en pelota delante de las voluntarias que además me estaban echando crema protectora por los brazos y cara. Y Ramiro grabándolo todo.

Empecé a correr muy rápido, demasiado para mí. Hice los primeros 7 u 8 km a 4.25y la media maratón en 1h38m. Me las prometía muy felices. Iba súper flipado, adelantando gente como un loco, chocando las manos de los niños, haciendo bromas a los espectadores, no me lo creía.

Descuidé un poco la hidratación (olvidé tomar un segundo sobre de magnesio) y poco antes de la media maratón empecé a notar calambres en la zona del tendón de aquiles de la pierna izquierda.
En un libro leí que un Ironman no empieza realmente hasta el km 15 de la maratón, y si vas muy bien hasta el 25. Yo llevaba esta idea en la cabeza desde que me monté en la bicicleta, así que cuando empecé a notar los calambres pensé que había llegado ese momento. El verdadero Ironman empezaba. Bajé el ritmo considerablemente ( a 6 minutos/km), comí plátanos, bebí sales, agua, y me concentré en la pierna. Ya no iba tan feliz ni tan alegre ni tan suelto. Dí la segunda vuelta completa (aprox. 10km, 1 hora) así. Me pasaba un hielo por la zona al pasar por los avituallamientos, estiré la pierna varias veces en un bordillo y apoyaba el talón en la zancada. Como apoyara la parte delantera del pie se me montaba el músculo de detrás. Una situación parecida aunque mucho peor la viví en el maratón de Sevilla 2009 durante los últimos 12km. Creo que lo de Sevilla me ha servido para dominar esta situación aquí, porque ya sabía lo que me esperaba y mantuve la calma.

Mentalmente iba observándome otras zonas y viendo si tenía algún calambre más, pero sólo era en ese sitio. El caso es que no fueron a más y que incluso al final desaparecieron del todo, pudiendo aumentar el ritmo los últimos 10 km y sobre todo los 5 últimos, en los que ya iba lanzado y sin aflojar ni siquiera para beber agua en los avituallamientos. Ya no me hacía falta. Ya sabía que llegaba. Un sueño hecho realidad.

La entrada en meta fué lo único de toda la carrera que no se produjo como había imaginado. Fué emocionante, pero yo me esperaba emocionarme y llorar como me ha pasado otras veces (por ejemplo el día ese de Sevilla) pero no fué así. La verdad es que entré y pensé, “ya está, ya has terminado. Tampoco has sufrido tanto, en realidad no has sufrido casi nada”.

Tiempo final oficial (dorsal 706): 12h 29min 51seg., Puesto 591 de la general.
Parcial natación: 1h00min15seg., Puesto 245
Parcial bici: 7h32min38seg.,Puesto 937
Parcial carrera: 3h41min19seg., Puesto 201.

Con esta entrada se termina este blog. El blog nació con la inscripción al Ironman de Lanzarote. La idea era reflejar un poco mi camino hasta él y demostrarme a mi mismo que cualquiera puede afrontar el reto que se plantee, por muy descabellado que le parezca. Más descabellado que me parecía a mí esto hace no tanto no creo que le parezca a nadie. Poco a poco, entre muchos amigos, familiares y personas cercanas a mí ha ido extendiéndose este pensamiento y muchos de ellos se han embarcado en sus propios retos: correr 5km, correr una hora, correr una media maratón, una carrera por montaña, un triatlón, etc. Algunos me han dicho que el blog les ha servido de motivación. Si ha sido así, me alegro mucho, pero la motivación la tiene cada uno dentro. Sólo hay que dejarla salir.

El caso es que nos hemos ido juntando en un grupo en facebook con el mismo nombre, “cualquiera puede hacerlo”, para compartir experiencias, aprendizajes, entrenamientos, carreras, etc. Esto crece, y se está gestando algo interesante para dentro de muy poquito.

Muchas gracias a todos los que alguna vez hayáis leído esto y hasta pronto.

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