3.Cualquiera Puede Hacerlo…El día que lo descubrí-por Ñusi Martos

Junio 2011, semana previa a mi primera carrera

Era de noche, mis niñas dormían y yo estaba disfrutando de ese momento de tranquilidad en casa. Tras revisar mis correos continué conectada a la red observando lo que por allí contaban mis amigos, charlando con algunos, viendo fotos de otros, hasta que en uno de estos muros, y por pura casualidad, encontré algo que captó mi atención y despertó mi curiosidad. Se trataba del blog de un chico de Granada que tan sólo conocía de vista y por los amigos que teníamos en común.

Era Santi Ruiz contando su experiencia en el Ironman de Lanzarote. Hice click y entré. Comencé entonces a leer una historia que hablaba sobre la decisión de enfrentarse a este gran reto, sobre los entrenamientos previos, sobre la carrera, el sacrificio y la tremenda satisfacción al conseguirlo. Pero también hablaba de amistad, familia, ayuda, apoyo, equipo y alegría compartida. Y conforme iba leyendo, me  imaginaba a aquel chico viviendo semejante  experiencia, y no pude evitar emocionarme y convertirme ya para siempre, en su seguidora incondicional.

Inmediatamente al terminar de leer ese increíble artículo, me puse en contacto con él. Ésta es la facilidad que nos dan las redes sociales. No tenía su e-mail, ni su teléfono ni nunca habíamos mediado palabra. Sin embargo, podía mandarle un mensaje privado. Y con mis nervios a flor de piel por la cercanía de la carrera en la que participaba por primera vez, y temiendo que mi historia no le importara demasiado, me puse a escribirle antes de pararme a pensarlo. Recuerdo perfectamente todo lo que le dije. Y comencé presentándome: ” Hola soy Ñusi, la amiga de Mariví, la hermana de Ignacio, la mujer de Charlie….” Esperaba haberle dado las suficientes pistas :). Continué explicándole cómo me había encontrado con su blog, lo que sentí al leer su post, y la necesidad que tenía, aún sin conocerle, de felicitarle y darle la enhorabuena por tremenda hazaña a sus espaldas.

Finalmente le hablé de lo que significó para mí su experiencia, y lo que me ayudó teniendo en cuenta que yo me enfrentaría a mi primer reto en menos de siete días. Y ahí ya he de reconocer que me dió una vergüenza terrible. Mi insignificante reto!!! ¿Qué puñetas hacía comparando cinco kilómetrillos de ná con un Ironman??  “¿Serás gilona?” Pensé…. Lo envío, no lo envío, lo envío, no lo envío…y lo envié. “Ya está. No me va a contestar nunca, lo sé”. Y antes de cerrar todos mis frentes abiertos…., llegó su respuesta.

Lo primero que me dijo fue: ” ¡Claro que te conozco! No sólo porque tenemos muchos amigos comunes, sino por ese pedazo de marido que tienes!” Jaja, como no, Charlie, a veces siento que es como mi carta de presentación…. Y conforme leía sus palabras, no sabía si me sorprendía más como deportista o como persona, pues lejos de considerar una tontería mi primera carrera, le dió toda la importancia que para mí en aquellos momentos tenía, me dió útiles consejos, y me animó a escribir una crónica.

Crónica?? Pues sí, me explicó que habían puesto en marcha una web donde la gente podría contar sus experiencias en cualquier tipo de deporte, para todo tipo de lectores, expertos y novatos, y que de momento, ninguna mujer había contado su relato. Y claro, como a mí no me gusta esto de escribir…tardé poco en aceptarlo. Todo lo que tenía que hacer era escribir un breve resumen de lo vivido en la carrera, poner alguna fotillo de la misma y enviárselo a Alvaro, Alvaro Sanchez Novoa, me dijo. Sí! Le conozco!… “pues irá a la carrera, habla con él”. Me deseó muchísima suerte y se despidió.

Cualquiera Puede HacerloY así fue cómo aquella noche, descubrí una web llamada www.cualquierapuedehacerlo.es y la “Q” que la representaba: una sóla letra que materializa el sueño de miles de personas que como yo, han creído ser capaces de alcanzar sus metas. Una sóla letra con la que me siento identificada desde el primer día, que me ha regalado mucho y que ya forma parte de mi vida. Una letra que me siento orgullosa de lucir en cada una de las carreras en las que participo, porque en definitiva, esa “Q” soy yo misma, demostrándome una y otra vez, que puedo conseguir cualquier reto que me ilusione y me motive. Y que todo el esfuerzo y sacrificio realizado, nunca es comparable a  la satisfacción y alegría que obtienes al lograrlo.

A la mañana siguiente, desperté cargada de energía, con ilusiones nuevas, y más nerviosa todavía. Estaba como loca por correr, que ganas de que llegara el día! Pero me faltaba algo, claro, tenía que contarle todo esto a Paqui, a mi querida amiga, la responsable de que yo comenzara a correr. Uy! si llega a saber en todo lo que nos embarcaríamos después….igual se lo piensa. Ahí estaba yo para ponerle la cabeza como un bombo.

Tomé café con ella y empecé a hablar del tema sin parar. Creo recordar que no me hizo demasiado caso, ella no sabía aún quien era Santi, ni conocía la web, ni por qué estaba yo tan entusiasmada. Pero sin que aún lo supiera, le  faltaba muy poco para descubrir esta filosofía y engancharse a ella de mi mano, y para siempre. ¡Comenzaba nuestra andadura! La carrera fue toda una experiencia. Como ya os conté, nada salió según lo previsto. Éramos absolutamente inexpertas.

Lo que ocurrió, y lo que sentí aquel día podéis leerlo aquí . Esta fue la crónica que escribí. Mi primera crónica para los Qualquieras. No había más, nada más que contar, pero en ese momento era demasiado para mí. Lo que siento ahora es infinitamente más profundo. Dos años después, esa carrera significa muchísimo más que el día que la corrí. Gracias a ella se abrió camino en nuestras vidas algo hasta el momento absolutamente desconocido. Y fue Alvaro Sanchez quien nos puso en bandeja la forma de descubrirlo.

Nos encontramos después de muchos años. Habíamos pasado muchos buenos momentos juntos en compañía de nuestros amigos. Pero cosas de la vida, a veces tan inexplicables, desconectamos, y no volvimos a cruzarnos en demasiado tiempo. Tal vez si no hubiera mantenido aquella conversación con Santi Ruiz , nunca lo hubiéramos hecho. Pero ocurrió como me contó. Ví a Alvaro al finalizar la carrera y se acercó a saludarme muy cariñoso y amable. Me presentó a su mujer y charlamos un rato. Finalmente me facilitó su mail para enviarle mi experiencia por escrito.

Y aquella crónica que publicó presentándome al grupo de la forma tan linda a la que me tiene mal acostumbrada, provocó en nosotras el sentimiento de no poder salir de allí. Ver como gente que no nos conocía de nada, comentaba nuestra vivencia, le daba importancia, nos felicitaba y nos animaba a seguir con nuevos retos, hizo que nos ligáramos a ellos de forma irremediable y por qué no decirlo…que nos convirtiéramos en adictas al running.

Ya no había salida, y menos aún, nadie que nos parase.

cualquierapuedehacerlocualquierapuedehacerlo cualquierapuedehacerlo

Tras la carrera, llegó el final del curso, el verano, las vacaciones, el descanso y la desconexión. Me dí de baja en el gimnasio, pues como sabéis, después de mi “año sabático” tras mi despido, en septiembre buscar trabajo era mi principal objetivo. No quería dejar el deporte ya que había logrado re-engancharme, pero seguiría corriendo al aire libre en todos aquellos momentos que me fueran posibles. Hasta mediado del mes de Agosto seguí corriendo y avanzando poco a poco.

Pude coincidir con Paqui en varias ocasiones e hicimos salidas juntas progresando un poquito cada día . Ella entrenaba bastante la verdad, me había superado con creces en distancia recorrida. Un día le pedí que me acompañara a hacer 12 km. Quería intentarlo y lo conseguí. Por supuesto a su lado, y me sentí súper contenta. Guau! 12 km!

Esa misma mañana, nos volvimos a reunir en la piscina de casa de mis suegros con los niños, y aprovechando mi buen estado de ánimo y mi subidón, Paqui me preguntó: “Podríamos hacer la media maratón de Granada, no? Es en Noviembre, hay tiempo!” ….. A ver amiga, a ver…..qué qué???…… “Cómo qué qué??? ¡Que Cualquiera puede hacerlo!”  Una sonrisilla, la razón como a los locos y paso página…..se le olvidará.

Y así llegó el momento de mis vacaciones. Salí de viaje con mi familia y con buenos amigos. Lo pasé en grande. Desconecté absolutamente de todo, hasta de correr. Ni un día me calcé las zapatillas. Fueron 15 días fantásticos. Y como ocurre siempre que estamos agusto y lo pasamos bien, el tiempo pasó deprisa y llegó el mes de septiembre. Y con él Paqui, contando que había hecho ya hasta 16 km corriendo, mira que bonica ella. Entonces, en una de nuestras múltiples conversaciones nocturnas a través del chat de Facebook, le dije que tenía que ponerme las pilas, que quería volver a entrenar, a correr juntas y que al menos los domingos teníamos que quedar.

Y ella me contestó: “Lo que tenemos que hacer es apuntarnos a la media ya!”…

…….” ¡¡¡¡Paquiiiiiiiiiii!!!! “

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