Crónica: mi primera Maratón, en Transilvania

 El día 13 de Abril se celebraba en Cluj Napoca, la ciudad de Rumanía en la que estoy estudiando mi cuarto año de medicina con la beca Erasmus, la primera maratón que me propuse correr. Pensé que sería una buena oportunidad por lo simbólico de correr en tu ciudad erasmus y una experiencia seguramente inolvidable no sólo por la satisfacción personal  de finalizar tu primera maratón, sino por compartir esa experiencia con buenos amigos que me acompañaron durante toda la carrera, y de los cuales saqué mucha de la fuerza que necesitaba en momentos de flaqueza.

 Me inscribí un poco sin pensármelo. Digo esto porque sabía que tenía varios contras que se opondrían un poco durante los meses que quedaban para que se celebrara la carrera. Estar de Erasmus ya supone un pequeño “problema”: es muy difícil seguir una rutina diaria y tener fuerza de voluntad para no hacer algunos planes que se proponen casi a diario con tus amigos. En muchas ocasiones tuve que decir “me voy a correr”, ir a casa, cambiarme y salir a correr. Después ducharme y salir de nuevo. No lo cuento como un sufrimiento ya que correr es algo que me encanta, pero sí que hay veces que cuesta ir a correr en lugar de estar en la terraza de un bar con los amigos.

 Un aspecto que hizo especial a esta maratón fueron los mensajes de audio que muchos amigos y familiares me grabaron. Hice una petición en Facebook para que aquellos que tuvieran un ratito me grabaran un mensaje de ánimo o cualquier cosa que supieran que podía animarme durante la carrera, pues lo reproduciría mientras corría de forma aleatoria en el iPhone sin haberlo escuchado antes, para que el factor sorpresa y la incertidumbre de no saber que audio de voz vendría después de una canción estuviera siempre ahí. Fue una experiencia espectacular, muchas de ellas me hicieron recordar buenos momentos, otras me sacaron carcajadas de risa mientras corría. Increíble.

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 Para esta carrera, y como de costumbre, no seguí ningún tipo de entrenamiento concreto, simplemente intentaba hacer unos 50 o 60 kilómetros semanales. Mi objetivo era terminar los 42 kilómetros, fuera como fuese. No soy rápido corriendo, ni me lo propongo. Me gusta simplemente correr, disfrutar corriendo y no estar pendiente de si tengo que acelerar, decelerar, apretar o no para conseguir hacer tal distancia en tal tiempo, aunque sea consciente de los beneficios que se obtienen siguiendo algún entrenamiento.

Como dice uno de nuestros encabezados de la familia Q: no ganamos carreras, disfrutamos terminándolas. Esa es la filosofía de carrera que he llevado hasta el momento, y no puede ser más satisfactoria.

 Corrí la maratón con las Vivobarefoot Evo II y, sinceramente, mi mayor temor era que acabar con la segunda cabeza del 2º metatarsiano del pie derecho destrozada, pues es lo que a la hora de correr largas distancias me da más guerra. Algunos lo sabréis por el grupo de Facebook, sé que somos varios los que tenemos ese problemilla, y en varias ocasiones se ha tratado el tema. Sin embargo, terminé la carrera sin ninguna molestia en el metatarso, algo que me alegró muchísimo por ser una buena señal de que la técnica que he ido adquiriendo en estos casi dos años que llevo corriendo descalzo/minimalista (y corriendo en definitiva) es la adecuada.

Empecé muy bien, con dos amigos, Ángel y Marta, que corrían su primera media maratón, poco a poco se fueron distanciando de mí y seguí solo, aunque al ser un circuito circular de 10 km (un poco aburrido para los que hacíamos la maratón) me los encontraba de frente en algunos tramos y nos dábamos ánimos. Terminé la media maratón en 1:58, algo dentro de lo esperado ya que prefería ir reservón por lo que pudiera pasar.

 A partir de la media maratón comenzaron a reproducirse los mensajes de apoyo de amigos y familiares. Algo que, como he dicho antes, fue fascinante.

Como buenos fotógrafos supieron captar cada momento como fue.

En la tercera vuelta, aproximadamente en el kilómetro 33 o 34 la cosa cambió de forma drástica. Empecé a sentir una fatiga (no muscular) muy desagradable, hasta el punto de tener que parar y sentarme porque no podía avanzar. Bebí agua que unos voluntarios me trajeron. En ese momento se me pasó por la cabeza retirarme. Cada vez que pensaba en ello me daba más coraje ya que muscularmente me encontraba perfecto para el número de kilómetros que llevaba en las piernas. Pero era esa fatiga en el  la que me impedía avanzar. En ese momento Pablo y Kauldi, amigos que nos siguieron a los que corríamos para sacarnos algunas fotos y apoyarnos, me llamaron para saber dónde estaba. Vinieron y me animaron a seguir. Era verdad, después de 34 km no merecía la pena abandonar por muy fastidiado que esté. Así que comencé a andar con ellos y correr cuando me iba encontrando mejor. Luego también se unió Fernando a la compaña. Estuvieron a mi lado un buen tiempo, hasta que ya pude mantener medianamente un ritmo corriendo en los últimos 5 kilómetros.

 En el kilómetro 40 o 41 se reprodujo el último mensaje de audio, el de mi padre, que me dijo especialmente que lo escuchara en último lugar, y así hice. Me dijo de todo menos bonito en pocos segundos, me saco unas risas y empujó en ese último tramo que se me hizo bastante largo.

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 Al llegar a la ansiada meta todos mis amigos estaban esperándome. Cuando crucé la línea de meta fue tal la satisfacción que, aun habiéndolo pasado canutas en gran parte de la última vuelta no dudaría en repetirla de nuevo.

Siendo objetivos e intentando entender por qué apareció tal fatiga de esa forma tan brusca llego a la conclusión, gracias a opiniones de otros colegas, de que mi ignorancia y poca cabeza por no haber entrenado el tema alimenticio durante la carrera me pasó factura. Usé demasiado gel y demasiado pronto quizá, y fruto de ello apareció seguramente lo que se conoce como hipoglucemia reactiva. A pesar de ello, estoy contento porque, como ya dije, muscularmente me encontraba bien. Aun así, espero enmendar errores para la próxima maratón.

 Gracias a todos los que estuvieron en la carrera física y mentalmente (gracias a los audios) conmigo. Fue un apoyo enorme.

Gracias también a los primero amigos y después magníficos fotógrafos que me siguieron con su objetivo hasta donde podían. Pablo Suárez y Kauldi Iriondo.

Y enhorabuena a todos los que terminasteis vuestra meta ese día.

llegadaPróxima carrera el 24 de Mayo en las montañas Apuseni, cerca de Cluj Napoca. Esta vez una media maratón. Y a ver si me pongo las pilas…

 ¡Un abrazo familia!

 

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