Correr descalzo: people are strange?

Creo que no me equivoco si digo que todos los que conformamos esta comunidad de CUALQUIERAS compartimos la PASIÓN por correr. Cada uno a su forma, por supuesto, pero todos disfrutamos haciéndolo, todos tenemos nuestras pequeñas metas, todos somos felices en esos momentos en los que te sientes bien contigo mismo y con tu entorno, esos momentos que buscas repetir una y otra vez en tus salidas y también en tu cabeza…

Igual que cada uno vive esta pasión de forma única y personal, supongo que cada uno de nosotros llegó a ella de una forma diferente. Me gustaría compartir con vosotros como fue en mi caso, aunque para ello os lanzo la siguiente pregunta: ¿creéis que los sueños y las pasiones pueden venir a buscarte a ti?

Cosas de locos

El 27 de abril del año pasado fue para mí un día normal y corriente pero, aunque entonces no lo sabía, no fue simplemente un día más.

Supongo que, como cada día, llegué a la oficina, aparqué el coche y me encontré con Pepe en la puerta. Pepe era el portero del edificio de oficinas donde trabajo, así que seguramente estaría barriendo o arreglando cualquier cosa.

Al principio, cuando lo conocí años atrás, lo saludaba fríamente y pasaba de largo, pero casi sin darme cuenta me fui parando a charlar con él unos minutos cada día. Yo en esa época ni corría ni tenia la más mínima intención de hacerlo. Recuerdo que cada lunes Pepe me preguntaba sobre mis salidas por la sierra – solía escaparme los fines de semana por Sierra Nevada con un amigo – y se interesaba por la zona por donde había estado, o me contaba sobre rutas cercanas que él conocía. Pero, para ser exactos, de lo que casi siempre me hablaba era de correr… siempre tenía alguna anécdota o algún plan que contarme… que el siguiente sábado iba a entrenar desde Jerez del Marquesado hasta el Postero Alto, que se quería apuntar a los 101 kms de Ronda, que se había comprado un nuevo par de zapatillas caras de no sé que marca…

Todo lo que Pepe me contaba sobre correr, entrenamientos, carreras largas, zapatillas o super atletas (Kilian, Kupricka y otros nombres que me sonaban rarísimos) era para mí algo ajeno y desconocido, pero hacía que en mi cabeza surgieran muchas dudas y preguntas…

– ¿101 kilómetros? Cómo puede alguien plantearse correr una distancia así? Qué sentido tiene meterte voluntariamente en algo que exige tanto esfuerzo y sufrimiento?

– ¿Por qué a Pepe le gusta tanto planificar y apuntarse en carreras si muchas veces, cuando se acerca la fecha, se da cuenta de que no entrenó lo suficiente y al final no las corre?

– ¿Para que se habrá comprado un nuevo par de zapatillas si tiene cientos?

– ¿Por qué me cuenta todo esto si yo no comparto su afición?

Supongo que pensando en estas cosas u otras parecidas miraría el reloj y me despediría de él para subir a la oficina y comenzar la jornada laboral.

Y aunque no consigo recordar nada de lo que hice ese día en la oficina si hay una cosa que recuerdo CLARAMENTE, algo que tengo grabado en la memoria como a fuego… en la versión digital del periódico Ideal aparecía publicado lo siguiente:

http://www.ideal.es/granada/20120428/deportes/mas-deporte/reivindica-beneficios-correr-descalzo-201204281559.html

Me acuerdo de haberle echado un vistazo rápido a la noticia, sin leer los detalles, y haber pensado: “Puff… ¿80 kilometros?… ¿Y DESCALZO?… otro de esos locos…¿quien será ese tío tan raro?”

Santi Ruiz descalzo Motril Granada

Un libro inesperado

Una semana después me encuentro a Pepe en el pasillo y me dice que me ha traído un libro muy interesante que se acaba de leer. Me lo presta.

Miro la portada donde se ve la sombra de un hombre, de pie sobre una piedra con una botella de agua en la mano y, detrás, solo el cielo azul. En verdad, no me dice gran cosa…. leo el título y el subtítulo:

NACIDOS PARA CORRER
La historia de una tribu oculta, un grupo de superatletas y la mayor carrera de la historia.
Christopher McDougall

La portada tiene también una pegatina roja, redonda, que dice:

EXITO INTERNACIONAL
Más de 1.000.000 de ejemplares vendidos.

Le doy las gracias a Pepe y pienso que con un título tan grandilocuente… una tribu oculta, superatletas, la mayor carrera, bestseller… me suena tan americano, tan hollywoodiense… no creo que me guste mucho, pero en fin… no pasa nada por probar, le echaré un vistazo y si no me gusta se lo devolveré enseguida…

Al dia siguiente tenía tiempo libre (era sábado) y publiqué esta foto en twitter, acompañada del comentario: “Mi plan para hoy…”

¿Cómo podía saber que tenía en mis manos un libro que iba a cambiar mi vida?

Nacidos para correr

El virus de correr

Hasta el día que “Nacidos para correr” cayó en mis manos yo era un corredor ocasional y casi podría decir que accidental.

Después de escuchar a Pepe contarme mil historias sobre el tema y rechazar muchas propuestas suyas para salir juntos al final me dejé convencer y pensé que podría ser una buena forma de mejorar físicamente para mis caminatas por la montaña.

Hicimos algunos “CaCos” juntos en los que caminábamos la mayor parte del tiempo, intercalando algunos kilómetros de carrera. Fueron salidas en las que disfruté bastante porque recorrimos algunos paisajes muy bonitos por terrenos de baja y media montaña y algunas zonas que no conocía.

Pero para mí, correr seguía siendo un medio para ganar forma física… o eso creía yo.

Sin darme cuenta empecé a salir a correr con más frecuencia, dos o tres días a la semana.

La mayoría de salidas eran por un circuito bastante llano de unos 6 kilómetros muy cerca de casa. Al poco tiempo descubrí que cada vez completaba más rápido el circuito y que me cansaba bastante menos, fue motivador descubrir que el esfuerzo merecía la pena y se podían ver ciertos resultados.

Así seguí durante unos meses hasta que en noviembre corrí mi primera carrera popular. Era la nocturna de Atarfe y tenía unos 8,5 kilómetros. Aunque terminé con un tiempo muy discreto me divertí mucho y ese día me di cuenta de que correr ya no era para mi una forma de entrenar ni un medio para conseguir otro fin, era algo que me gustaba mucho. De hecho, caí en la cuenta de que hacía tiempo que había dejado de salir a caminar por la montaña, pero no de salir a correr.

Todo esto suena muy bonito pero no os he contado un “pequeño detalle”… había algo que me acompañaba a diario en mis salidas… un dolor continuo, no excesivamente fuerte pero si bastante molesto en mis piernas. La periostitis había llegado y parecía que para quedarse.

Esto me ocurría por correr SOLAMENTE dos o tres días a la semana, unos 5 o 6 kilómetros por salida. Estaba dejando 4 días de descanso a la semana, haciendo menos de 60 kilómetros mensuales y mis piernas ya me estaban diciendo basta!!!!

Me compré varios pares de zapatillas (Nike, Adidas, Salomón) pensando que eso sería la solución, pero nada más lejos de la realidad. Ningún cambio. El dolor estaba conmigo siempre, mientras corría y también en los días de descanso entre salidas.

Pregunté a Pepe si él pensaba que mi técnica era incorrecta y que si eso tendría algo que ver.
Me dijo que no lo sabía, que correr era simplemente eso, correr, y que no podía aconsejarme nada sobre una técnica adecuada de carrera.

Por lo tanto, como el dolor en las tibias era soportable y no se me ocurrió pensar que podía tratarse de una lesión asumí sin más que correr era doloroso, que mis piernas se estarían fortaleciendo y que antes o después, el dolor desaparecería.

Y así, llegué a ese mágico momento en el que el azar puso en mis manos ese libro… supongo que yo reunía todos los ingredientes necesarios para que me cautivara… había sentido el gusanillo de correr, había tenido molestias medianamente serias, había escuchado algo de un loco que era capaz de correr descalzo desde Motril a Granada…

Para los que ya lo habéis leido no necesito recordaros lo emocionante e inspirador que es… para los que aún no lo hayáis hecho, no pienso robaros ni un segundo de disfrute desvelando nada de lo que cuenta.

Solamente os quiero avisar de que, si cumplís ciertos requisitos, ese libro tiene el poder de cambiar vuestra vida, igual que me la cambió a mi.

Mi aventura barefoot comenzó antes de terminar de leerlo. Mientras lo devoraba con ansia sentía que la impaciencia me podía, que necesitaba probar que era eso de correr descalzo y qué se sentía, que no podía esperar…

Pero como se suele decir, las prisas son malas consejeras… aunque no voy a adelantarme, en próximos posts me gustaría compartir con vosotros todo lo que he aprendido, los muchos errores que he cometido y los pequeños retos personales que he ido consiguiendo.

Quizá os interese, por si acaso el “lado oscuro” llama algún día a vuestra puerta… nunca se sabe… todos nosotros hemos NACIDO PARA CORRER y, como también sabéis muy bien, CUALQUIERA PUEDE (y debería) HACERLO.

http://www.youtube.com/watch?v=XZuj_xU-x0ICreo que no me equivoco si digo que todos los que conformamos esta comunidad de CUALQUIERAS compartimos la PASIÓN por correr. Cada uno a su forma, por supuesto, pero todos disfrutamos haciéndolo, todos tenemos nuestras pequeñas metas, todos somos felices en esos momentos en los que te sientes bien contigo mismo y con tu entorno, esos momentos que buscas repetir una y otra vez en tus salidas y también en tu cabeza…

Igual que cada uno vive esta pasión de forma única y personal, supongo que cada uno de nosotros llegó a ella de una forma diferente. Me gustaría compartir con vosotros como fue en mi caso, aunque para ello os lanzo la siguiente pregunta: ¿creéis que los sueños y las pasiones pueden venir a buscarte a ti?

Cosas de locos

El 27 de abril del año pasado fue para mí un día normal y corriente pero, aunque entonces no lo sabía, no fue simplemente un día más.

Supongo que, como cada día, llegué a la oficina, aparqué el coche y me encontré con Pepe en la puerta. Pepe era el portero del edificio de oficinas donde trabajo, así que seguramente estaría barriendo o arreglando cualquier cosa.

Al principio, cuando lo conocí años atrás, lo saludaba fríamente y pasaba de largo, pero casi sin darme cuenta me fui parando a charlar con él unos minutos cada día. Yo en esa época ni corría ni tenia la más mínima intención de hacerlo. Recuerdo que cada lunes Pepe me preguntaba sobre mis salidas por la sierra – solía escaparme los fines de semana por Sierra Nevada con un amigo – y se interesaba por la zona por donde había estado, o me contaba sobre rutas cercanas que él conocía. Pero, para ser exactos, de lo que casi siempre me hablaba era de correr… siempre tenía alguna anécdota o algún plan que contarme… que el siguiente sábado iba a entrenar desde Jerez del Marquesado hasta el Postero Alto, que se quería apuntar a los 101 kms de Ronda, que se había comprado un nuevo par de zapatillas caras de no sé que marca…

Todo lo que Pepe me contaba sobre correr, entrenamientos, carreras largas, zapatillas o super atletas (Kilian, Kupricka y otros nombres que me sonaban rarísimos) era para mí algo ajeno y desconocido, pero hacía que en mi cabeza surgieran muchas dudas y preguntas…

– ¿101 kilómetros? Cómo puede alguien plantearse correr una distancia así? Qué sentido tiene meterte voluntariamente en algo que exige tanto esfuerzo y sufrimiento?

– ¿Por qué a Pepe le gusta tanto planificar y apuntarse en carreras si muchas veces, cuando se acerca la fecha, se da cuenta de que no entrenó lo suficiente y al final no las corre?

– ¿Para que se habrá comprado un nuevo par de zapatillas si tiene cientos?

– ¿Por qué me cuenta todo esto si yo no comparto su afición?

Supongo que pensando en estas cosas u otras parecidas miraría el reloj y me despediría de él para subir a la oficina y comenzar la jornada laboral.

Y aunque no consigo recordar nada de lo que hice ese día en la oficina si hay una cosa que recuerdo CLARAMENTE, algo que tengo grabado en la memoria como a fuego… en la versión digital del periódico Ideal aparecía publicado lo siguiente:

http://www.ideal.es/granada/20120428/deportes/mas-deporte/reivindica-beneficios-correr-descalzo-201204281559.html

Me acuerdo de haberle echado un vistazo rápido a la noticia, sin leer los detalles, y haber pensado: “Puff… ¿80 kilometros?… ¿Y DESCALZO?… otro de esos locos…¿quien será ese tío tan raro?”

Santi Ruiz descalzo Motril Granada

Un libro inesperado

Una semana después me encuentro a Pepe en el pasillo y me dice que me ha traído un libro muy interesante que se acaba de leer. Me lo presta.

Miro la portada donde se ve la sombra de un hombre, de pie sobre una piedra con una botella de agua en la mano y, detrás, solo el cielo azul. En verdad, no me dice gran cosa…. leo el título y el subtítulo:

NACIDOS PARA CORRER
La historia de una tribu oculta, un grupo de superatletas y la mayor carrera de la historia.
Christopher McDougall

La portada tiene también una pegatina roja, redonda, que dice:

EXITO INTERNACIONAL
Más de 1.000.000 de ejemplares vendidos.

Le doy las gracias a Pepe y pienso que con un título tan grandilocuente… una tribu oculta, superatletas, la mayor carrera, bestseller… me suena tan americano, tan hollywoodiense… no creo que me guste mucho, pero en fin… no pasa nada por probar, le echaré un vistazo y si no me gusta se lo devolveré enseguida…

Al dia siguiente tenía tiempo libre (era sábado) y publiqué esta foto en twitter, acompañada del comentario: “Mi plan para hoy…”

¿Cómo podía saber que tenía en mis manos un libro que iba a cambiar mi vida?

Nacidos para correr

El virus de correr

Hasta el día que “Nacidos para correr” cayó en mis manos yo era un corredor ocasional y casi podría decir que accidental.

Después de escuchar a Pepe contarme mil historias sobre el tema y rechazar muchas propuestas suyas para salir juntos al final me dejé convencer y pensé que podría ser una buena forma de mejorar físicamente para mis caminatas por la montaña.

Hicimos algunos “CaCos” juntos en los que caminábamos la mayor parte del tiempo, intercalando algunos kilómetros de carrera. Fueron salidas en las que disfruté bastante porque recorrimos algunos paisajes muy bonitos por terrenos de baja y media montaña y algunas zonas que no conocía.

Pero para mí, correr seguía siendo un medio para ganar forma física… o eso creía yo.

Sin darme cuenta empecé a salir a correr con más frecuencia, dos o tres días a la semana.

La mayoría de salidas eran por un circuito bastante llano de unos 6 kilómetros muy cerca de casa. Al poco tiempo descubrí que cada vez completaba más rápido el circuito y que me cansaba bastante menos, fue motivador descubrir que el esfuerzo merecía la pena y se podían ver ciertos resultados.

Así seguí durante unos meses hasta que en noviembre corrí mi primera carrera popular. Era la nocturna de Atarfe y tenía unos 8,5 kilómetros. Aunque terminé con un tiempo muy discreto me divertí mucho y ese día me di cuenta de que correr ya no era para mi una forma de entrenar ni un medio para conseguir otro fin, era algo que me gustaba mucho. De hecho, caí en la cuenta de que hacía tiempo que había dejado de salir a caminar por la montaña, pero no de salir a correr.

Todo esto suena muy bonito pero no os he contado un “pequeño detalle”… había algo que me acompañaba a diario en mis salidas… un dolor continuo, no excesivamente fuerte pero si bastante molesto en mis piernas. La periostitis había llegado y parecía que para quedarse.

Esto me ocurría por correr SOLAMENTE dos o tres días a la semana, unos 5 o 6 kilómetros por salida. Estaba dejando 4 días de descanso a la semana, haciendo menos de 60 kilómetros mensuales y mis piernas ya me estaban diciendo basta!!!!

Me compré varios pares de zapatillas (Nike, Adidas, Salomón) pensando que eso sería la solución, pero nada más lejos de la realidad. Ningún cambio. El dolor estaba conmigo siempre, mientras corría y también en los días de descanso entre salidas.

Pregunté a Pepe si él pensaba que mi técnica era incorrecta y que si eso tendría algo que ver.
Me dijo que no lo sabía, que correr era simplemente eso, correr, y que no podía aconsejarme nada sobre una técnica adecuada de carrera.

Por lo tanto, como el dolor en las tibias era soportable y no se me ocurrió pensar que podía tratarse de una lesión asumí sin más que correr era doloroso, que mis piernas se estarían fortaleciendo y que antes o después, el dolor desaparecería.

Y así, llegué a ese mágico momento en el que el azar puso en mis manos ese libro… supongo que yo reunía todos los ingredientes necesarios para que me cautivara… había sentido el gusanillo de correr, había tenido molestias medianamente serias, había escuchado algo de un loco que era capaz de correr descalzo desde Motril a Granada…

Para los que ya lo habéis leido no necesito recordaros lo emocionante e inspirador que es… para los que aún no lo hayáis hecho, no pienso robaros ni un segundo de disfrute desvelando nada de lo que cuenta.

Solamente os quiero avisar de que, si cumplís ciertos requisitos, ese libro tiene el poder de cambiar vuestra vida, igual que me la cambió a mi.

Mi aventura barefoot comenzó antes de terminar de leerlo. Mientras lo devoraba con ansia sentía que la impaciencia me podía, que necesitaba probar que era eso de correr descalzo y qué se sentía, que no podía esperar…

Pero como se suele decir, las prisas son malas consejeras… aunque no voy a adelantarme, en próximos posts me gustaría compartir con vosotros todo lo que he aprendido, los muchos errores que he cometido y los pequeños retos personales que he ido consiguiendo.

Quizá os interese, por si acaso el “lado oscuro” llama algún día a vuestra puerta… nunca se sabe… todos nosotros hemos NACIDO PARA CORRER y, como también sabéis muy bien, CUALQUIERA PUEDE (y debería) HACERLO.

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