12. Cualquiera Puede Hacerlo. Capítulo Final

Algunos pensaréis que el título elegido para el último capítulo de “Camino al Maratón”, es demasiado fácil. Demasiado fácil teniendo en cuenta que escribo para un blog que lleva este nombre. Pero es que este título lleva mucho implícito, es pura filosofía y es justo el que quiero para finalizar esta historia.Creer en uno mismo es sin lugar a dudas lo más importante para alcanzar todo aquello que te propongas. Así de difícil, así de sencillo. Si dices “sí puedo”, es que puedes y lo harás. Y si te repites una y mil veces “no puedo”, entonces probablemente no lo conseguirás. Tu actitud te llevará donde no imaginas y tu cuerpo te demostrará que no tiene límites, o que en cualquier caso, los pondrás tú.

Llevo varios días pensando cómo enfocar este último capítulo. Es muy importante para mí terminar siendo capaz de transmitir que si yo logré alcanzar mi sueño, tú lo lograrás también. Si yo pude, tú puedes. Sin peros. Y lejos de contaros lo que ocurrió aquel 9 de Diciembre de 2012, pues además podéis leerlo en la crónica que escribí entonces, lo que quiero es contaros por qué ocurrió. Por qué pudo suceder y qué lo hizo posible. Cómo superé los míticos 42,195 km. Y voy a empezar mostrandoos un video.

Captura de pantalla 2014-02-05 a la(s) 14.13.19

Es la llegada a meta del Maratón de Málaga. Dos mujeres aparecen en escena. Una rubia, otra morena. Cruzan de la mano la meta. Vestidas iguales, pantalón negro y camiseta blanca. “Yo soy un cualquiera” se podía leer serigrafiado a sus espaldas. Porque en efecto, eran dos mujeres cualquiera, con una vida como la de miles de ellas.  Casadas, con hijos, con trabajo, con poco tiempo para todo y para nada, más cerca ya de los 40 que de los treinta. Con poca experiencia en el running pero con un gran sueño en común que movió mundos más que motores, impulsados por mucho entusiasmo y grandes ilusiones. Ellas se funden en un abrazo que un año después aún logra emocionarme. Porque detrás de ese logro y esa alegría expuesta, hay mucho que no se ve. Mucho sacrificio, mucho esfuerzo, mucha voluntad, y también mucha satisfacción. Y porque la morena soy yo.

Yo, que a mi parecer, nunca he destacado demasiado en nada. Yo que nunca arriesgué. Yo que elegí tener una vida tranquila y formar una familia sin salir de mi ciudad. Sin experimentar más de lo normal. Yo que siempre me he sentido insegura en casi todo… por todo esto y mucho más, quería saber si existía algo en lo que pudiera destacar. Algo que me hiciera especial en medio de tanta monotonía y normalidad. En definitiva, yo quería demostrarme a mi misma, que no a los demás, que si tenía un sueño, tenía que luchar. Y que mi edad, mis obligaciones, mi vida, mi escaso tiempo y todo lo demás….no podrían evitar, que mi sueño, llámese reto, se hiciera realidad. Y así ocurrió. A punto de cumplir los 38 años de edad, fui finisher de una Maratón.

Hace pocos días escuché a Martin Fitz diciendo que lo grande del Maratón es que te hace conocerte a tí mismo. Esto es una gran verdad. Hasta que lo conseguí no sabía que podía ser tan tozuda. No conocía mi capacidad de sufrimiento. Me sorprendió mi inquebrantable voluntad. Pero lo más asombroso, es que en ningún aspecto de mi vida, me había dado cuenta antes de lo segura que estoy de mi misma. De mis posibilidades. Que si me dicen allá vamos, allá voy. Y siempre llego. Y en eso me cambió esta carrera, y el largo camino hasta correrla. Me hizo confiar mucho en mi propia persona. Y esto es importantísimo para creer en el “sí puedo”. Lo más importante en esto. Porque una vez entrenada la mente, lo demás es mucho más sencillo.

Cuando consigas estar fuerte mentalmente estarás preparado para iniciar tu entrenamiento. Ahora ya sabes que quieres hacerlo, que puedes hacerlo y que vas a por ello. A partir de aquí sólo hay que organizarse bien. Saca tiempo de donde no hay. Siempre hay un hueco. Se constante. Motívate. Corre acompañado.  No te olvides de hacerlo todo con pasión. Olvida los consejos de la personas que no te conocen o a las que no se lo pides. Confía en tu plan de entrenamiento. Cualquiera es bueno. Adáptalo a tus posibilidades, tus obligaciones y tu tiempo. Lo conseguirás.

PRIMER DIA MARIPURISLLEGADA MARIPURIS

Observa estas dos fotografías. Menos de dos años separan estas imágenes. La primera de ellas escenifica el comienzo. Nuestra primera carrera. Nuestro primer día de camino. 5 km recorridos que nos envolvieron en un mundo del que sin saberlo ya no saldríamos. La segunda de ellas muestra el final del trayecto. Los últimos metros recorridos antes de llegar a meta. La prueba reina del atletismo en nuestro bolsillo. Y el comienzo de nuevas ilusiones y nuevos retos.

Tenía la motivación; correr una Maratón. Tenía voluntad; sacrificar mis horas de sueño para salir a entrenar. Tenía mi fuerza; Paqui, mi gran compañera. Tenía la pasión; calzarme unas zapas, correr y contarlo. Y tenía un plan de entrenamiento; el mío propio. Que no salió de ningún libro ni de ningún entrenador. Que lo fabriqué yo. Sacrificando mi tiempo pero sin privarme de otros disfrutes y del descanso. Teniendo muy presente que en mi vida existían otras prioridades. Mis hijas, la primera. Su cuidado y el tiempo dedicado a ellas. Mi familia en general, mi trabajo y mi hogar. Y en medio de todo esto, saqué tan sólo tres días en semana para salir a entrenar, proporción que algunos consideraban poquísimo para la carrera que quería afrontar. Escuché más de una vez que así no lo iba a lograr. Pero lejos de venirme abajo, escuchar cosas así hacía más fuerte mi creencia de que lo iba a conseguir. Esto es otra de las cosas que me sorprendió en mi preparación a la Maratón. Normalmente me hubiera venido abajo con estos comentarios. Sin embargo me hacían crecerme y no pensar en la idea de abandonar.

Corrí sóla en entrenamientos intensos, y acompañada de mi tribu, LOS ARAPAHOES, en entrenamientos de calidad que sin duda me dieron toda la fuerza. Con ellos puse a prueba mi resistencia y entendí que no había límites en mi cuerpo. Y entrené una maratón de asfalto en Montaña. Donde más feliz me encontraba. Entrené una Maratón disfrutando. Y para no mentir, también fui consecuente con lo que se avecinaba, e hice dos salidas largas en asfalto. 30 y 25 kilometros un par de semanas antes de la prueba. Y de esta forma, cuidando mucho mi alimentación y mi hidratación los meses anteriores, corriendo cuando podía y donde quería, y visualizandome en meta continuamente, llegué al día de la carrera.

Lo que más presente tuve aquel día, fue la frase del Sensei: La Maraton es un calentamiento de 30 km y una carrera de 12.

Lo que me dió el empuje necesario para terminarla, fue sin duda la compañía de Paqui.

Los recuerdos más bonitos, se los debo a todos aquellos que me llamaron o enviaron un mensaje el día de antes o al terminar…….no me olvido de nadie.

Y lo que hizo ese 9 de Diciembre tan especial, fueron las personas que lo vivieron conmigo.

MARIPURIS POWER

Y esta es la fuerza de las Maripuris! No somos atletas, somos Mujeres Que Corren. Y mujeres que creen en el SÍ SE PUEDE.   Entonces….seguimos? Nosotras sin duda sí. Buscaremos nuevos retos que nos hagan disfrutar y sentir. Porque la vida es sólo una y la vamos a VIVIR.

Se termina esta historia pero habrá otras. Y seguiré escribiendo y contando mis experiencias en este deporte, mis logros e inquietudes. Y lo haré para intentar motivar a otras personas que quieren y no saben cómo. Porque correr y escribir, me hace Feliz.

DANI, AMIGO, ESTA HOY, VA POR TÍ.

Nos vemos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *